Elisa Carrió hizo ayer su aporte a un mundo en crisis: anunció que es candidata a presidenta en las elecciones del año 2003. La chaqueña «Lilita» lo proclamó ayer en su Resistencia natal, adonde fue a buscar votos para sus candidatos del 14 de octubre. «A los que no quieren que participemos les adelanto que hagan lo que hagan, voy a ser candidata a presidenta de la Nación en 2003», clamó ante los suyos para declarar el nacimiento de una nueva etapa de la nueva política.
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La extravagante diputada parece apartada ya de las cruzadas contra el lavado o el narcotráfico, desentendida de las impugnaciones a Raúl Moneta o a Chrystian Colombo. Tampoco ha logrado que sus informes polémicos en el Congreso produzcan avance alguno. Más bien, su acción en la comisión de lavado -virtualmente disuelta por falta de conducción razonable- ha demostrado su impericia al tratar esos asuntos financieros.
Pero tanta cháchara le ha servido para esta nueva singladura, con la que fatigará en adelante los micrófonos: ser candidata a presidenta, pese a tanta tarea que deja pendiente en gesto que parece un ejemplo de la vieja política. «No importan las impugnaciones, ya no hay nada que pueda impedir nuestra participación», dijo, al señalar que «la gente igual va a votar; esto es de corazón a corazón y no hay mercaderías de por medio», aseguró aludiendo al oficialismo en la provincia. «El ARI tiene una propuesta para cambiar la realidad», porque «el Norte será nuestro o será del narcotráfico», sancionó.
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