1 de noviembre 2004 - 00:00

Nueva "jefa" del ARI es suplente de Ocaña

Elisa Carrió -engamada en tonos naranja-puso en funciones a la nueva jefa del ARI, Elsa Quiroz, quien estrenó el cargo portando su propia cartera y no la de Lilita. En segundo plano, el ex conservador Gustavo Gutiérrez, testigo de la escena.
Elisa Carrió -engamada en tonos naranja-puso en funciones a la nueva jefa del ARI, Elsa Quiroz, quien estrenó el cargo portando su propia cartera y no la de "Lilita". En segundo plano, el ex conservador Gustavo Gutiérrez, testigo de la escena.
La interventora del PAMI, Graciela Ocaña, es el principal obstáculo para que Elsa Siria Quiroz (a) Tata vuelva a ocupar una banca de Diputados. Mientras Ocaña siga pidiendo licencia en el Congreso, Quiroz permanecerá sentada en el banco de suplentes.

Elisa Carrió
, que nunca pudo digerir la incorporación de Ocaña al gobierno de Néstor Kirchner, compensó a Quiroz con la jefatura partidaria, según se anunció el sábado en el porteño Teatro Coliseo. Ella fue compañera de ruta de Lilita en la campaña electoral de 2003. Allí compartieron kilómetros de caminos y kilos de milanesas en sándwich. Además de sostenerle carpetas con merchandising proselitista y la cartera, «Tata», una suerte de soprano personal de Carrió, le dedicó en el auto o en el departamento de la chaqueña en la avenida Santa Fe, en pleno Barrio Norte de la Capital Federal, decenas de canciones.

Suele entretenerla todavía con afinadas interpretaciones de época
-setentista- como «Unicornio», de Silvio Rodríguez, o «Años», de Pablo Milanés, y otras piezas musicales que evocan al Che Guevara y otros íconos de la izquierda criolla. Sin poder obsequiarle un «Grammy», Lilita debía premiarla con un cargo importante. Desde el sábado, el ARI quedó a cargo, formalmente, de la ex legisladora. El Coliseo fue un marco más que adecuado para una cantante amateur, pero con aspiraciones (partidarias), como Quiroz.

•Expulsión pendiente

Mientras está pendiente un pedido de expulsión contra la funcionaria de la obra social de jubilados y pensionados y Eduardo Macaluse y sus cófrades de la bancada arista aguardan a que se produzca el milagro: que el PJ, por orden presidencial, le reste apoyo a Ocaña y la dama se vea forzada a dejar la butaca en el recinto y el PAMI al mismo tiempo.

La nueva jefa del ARI, que nominó el dedo de Carrió, viene de la militancia peronista de los '70. Y tiene con Kirchner y muchos colaboradores del santacruceño más cosas en común, en materia de orígenes y de trayectoria, que la propia Ocaña (tampoco se le reconocena aquélla coincidencias con Lilita, salvo de 2001 a la fecha). Sobreviviente de la masacre de Margarita Belén, en el Chaco -donde Carrió llegó a ser funcionaria en la fiscalía de Estado a mediados del Proceso-, y ex presa política durante (casi) todo el último régimen militar, revistó en la Juventud Universitaria Peronista (JUP).

Quiroz
, nacida en Chubut, cuenta con un cursus honorum en el campo sindical. Socia de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), de Víctor De Gennaro, le aportó a Carlos Chacho Alvarez y a Carrió después, el «aparato» del SUTEBA (uno de los sindicatos docentes, cuyo siglas significan Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires). En 1999 accedió a la Cámara baja con la escudería del Frepaso.

A diferencia de Ocaña, no mantuvo dos puestos simultáneamente y dimitió a la secretaría general del gremio, en la seccional de Merlo, Buenos Aires, que ejercía desde 1988, al mejor estilo de la «burocracia sindical» de la CGT. En su terruño político todavía hay concejales del ARI que se quejan por la escasez de debate doméstico y el férreo control que ejerce «Tata». Una paradoja.

Cansada de la falta de democracia interna, durante el gobierno de la Alianza se divorció de Alvarez, al poco tiempo de que el líder partidario pegó el portazo y se eyectó de la vicepresidencia de la Nación. Emigró con Carrió, que venía del lado UCR.

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