La crisis de la UBA azotó ayer a otro rector: Alfredo Buzzi, interino por imperio de la edad -es el decano de mayor edad- renunció ayer a ese cargo ante la imposibilidad de lograr encarrilar, por la vía de la negociación, el conflicto universitario.
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Buzzi, que proviene del sector mayoritario de la UBA -el que apoyaba a Atilio Alterini antes de que éste baje su candidatura-, asumió el interinato para facilitar la elección del nuevo rector. Se declaró neutral y convocó a un diálogo con todos los sectores.
Esa alternativa se derrumbó: sin margen de acción, en una encrucijada entre la izquierda estudiantil y el sector que comanda Alterini, Buzzi dimitió de manera indeclinable. Antes de hacerlo, anuló la convocatoria al Consejo Superior para mañana.
Anoche, sin embargo, el grupo de decanos alineado con Alterini, más Federico Schuster de Sociales, acordaron reactivar el llamado al consejo con una agenda de tres puntos: posibles sanciones a los no docentes, crear comisión para reforma del estatuto y elección del vicerrector.
Hubo otra definición: contrariamente a lo que hasta ahora proponía el alterinismo, el Consejo de mañana será «público y sin restricciones». Es decir: no se pedirá la intervención de la fuerza pública para garantizar la sesión por tanto es clave la decisión de los estudiantes.
Por esa razón, el temario delineado por los decanos fue elevadoanoche a la cúpula izquierdista de la FUBA para que definan si permitirán o no la reunión del Consejo Superior. Con esto, que se reúna o no el órgano superior queda en manos de la izquierda estudiantil.
Sucesión
En paralelo, se produjo otro hecho. Tras la renuncia de Buzzi, por edad correspondía que asuma como interino Alterini, quien la semana pasada bajó su postulación a rector de la UBA, a pesar de que tenía los votos suficientes para ser electo en ese sitio.
Pero el decano de Derecho, por medio de un comunicado, informó que no asumirá «esa responsabilidad por medio de un mecanismo de acefalía». Entonces, el lugar debería ser ocupado por Alberto Boveris, actual autoridad de Farmacia.
Sobre ese nuevo escenario, ayer se perfilaban tres interrogantes sobre la crisis de la UBA:
El primero, inminente, refiere a la realización o no del Consejo Superior de mañana, con un temario que en los dos puntos iniciales simpatiza a la izquierda -sanción a sindicalistas de APUBA y comisión para reformar Estatuto- pero en el tercer ítem -elección del vicerrector- genera rechazo. Por eso, todo indicaba que esa sesión se suspendería.
Si, en todo caso, prospera la sesión, la eventual elección de un vicerrector permitiría, al menos, normalizar el funcionamiento administrativo de la UBA (en junio, por caso, vence el presupuesto) y ganar tiempo para encontrar un plan B que permita resolver la crisis.
Pero surge, entonces, un tercer factor crítico: tras la dimisión de Alterini, el bloque que lo apoyaba liberó sus disidencias internas y ahora hay más de un interesado en quedar a cargo del rectorado. Por caso, el ex decano de Veterinaria, Aníbal Franco, que estaba en los planes para ser vicerrector, ahora tendría interés en escalar un piso más, mientras Boveris permanecía, al menos para un sector, como el candidato natural ante el desplazamiento de Alterini.
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