El ministro de Salud porteño, Jorge Lemus, le proporcionó ayer la cifra a Mauricio Macri: «Son $ 108 millones», según el funcionario, lo que adeudan servicios de medicina prepaga, la obra social municipal que intenta intervenir el jefe de Gobierno y también IOMA (la obra social de la provincia de Buenos Aires). Es dinero que se le adeuda a la Capital Federal por prestaciones de salud y la cifra podría superarse, ya que se trata de una deuda acumulada cuyo monto final prometió el ministro llevar en una reunión próxima.
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Solamente la ObSBA tendría facturas impagas por más de $ 6 millones, nada despreciables para un Macri que se esmera en la búsqueda de recursos y que además mantiene una puja interminable con los sindicalistas municipales y su prestadora de salud.
El jefe de Gobierno sonrió y retó al resto de los ministros porque no le proporcionan noticias semejantes. Fue en la reunión de gabinete, de ayer, que se realizó en el palacio municipal, donde Lemus terminó siendo la estrella.
Es que ayer mismo el gremio de municipales presentó una denuncia en el expediente donde tramitan los idas y vueltas de la intervención de la obra social sindical (ObSBA). Dicen que el gobierno no está cumpliendo el fallo judicial que dispuso que el directorio original de la prestadora, que conduce el sindicalista Patricio Datarmini, no puede ser desplazado por el interventor.
En esa confusa resolución, la jueza Elena Liberatori deja que tengan vigencia los artículos de una ley que sancionó la Legislatura porteña con los votos del macrismo y de la agrupación de Elisa Carrió, que permiten que el interventor designado por Macri, Jorge Rey, proponga las normas para desregularizarla entidad y que los afiliados puedan optar por retirarse si lo desean.
De esa manera conviven desde la semana pasada, interventor y sindicalistas. Pero Rey, el viernes, publicó una resolución en el Boletín Oficial que dispone que no se haga ningún movimiento de dinero en la ObSBA sin antes pasar por su mirada o la de quien él designe.
Denuncia
Los sindicalistas ahora lo denuncian por eso. Así, Macri quiere salir a reclamar el dinero que la obra social de los empleados municipales le debe a la Ciudad de Buenos Aires por prestaciones de salud en los hospitales públicos porteños. Se trataría de servicios a afiliados que la ciudad factura, lo mismo en el caso de IOMA, también para consuelo de Macri, cuando Daniel Scioli le reclama que triplique el canon que el distrito paga por enterrar la basura en la provincia.
Lemus, autor de la iniciativa de dar prioridad a los porteños en la atención hospitalaria, además le terminó de alegrar la mañana a Macri, cuando le anunció que está organizando los concursos en la carrera médica para la designación de directores de hospitales, que no se realizan desde hace por lo menos cuatro año, cuando la se impugnó el trámite durante la gestión de Aníbal Ibarra. El funcionario conoce de la materia porque su anterior desempeño, antes de ser nombrado ministro, fue como director del Hospital Fernández.
Lemus fue casi el único que se explayó durante la tenida del staff macrista, donde además el jefe de Gobierno reclamó otros número, los de la deuda flotante que dejó Jorge Telerman y sobre la cual hizo ya alarde pero no puede especificar aún de cuánto se trata.
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