18 de julio 2005 - 00:00

Obsesión de Kirchner por mover a Bancalari

Néstor Kirchner opera personalmente desde hace una semana para apurar la salida de José María Díaz Bancalari de la conducción del bloque peronista de Diputados. El Presidente imagina que un cúmulo de firmas mayor a las 63 que consiguió hasta ahora el kirchnerismo conseguirá cambiar al jefe del bloque. Desde el duhaldismo la visión es otra: se da por descontado que Díaz Bancalari pedirá licencia y se quiere poner en su lugar al pampeano Manuel Baladrón, que de todas formas sigue las órdenes de Carlos Verna, su gobernador que juega en estos días con bastante fidelidad a la Casa Rosada. Pero ante la irrupción de un K en el comando, amenazan directamente con romper la bancada: «Que se quede hasta cuando él decida, porque nadie lo va a obligar a renunciar. A los empujones no se va», dicen. De todas formas, se estima que la decisión será rápida.

Para terminar de desbalancear el poder hoy en el bloque Kirchner atacó el viernes sobre el núcleo más grande de diputados renuentes a seguir su estrategia.

Con sólo una llamada por teléfono a Carlos Reutemann consiguió que el senador ordenara a los diputados de su provincia firmar la carta kirchnerista que exige a Díaz Bancalari dejar su cargo por haberse presentado en una lista duhaldista.

El problema es que esas órdenes pueden no ser obedecidas. Los santafesinos tienen 10 diputados en el Congreso. Dos ya han firmado el manifiesto revolucionario y otros ocho se mantuvieron entre la simpatía con Díaz Bancalari y la abstención. Ayer comenzaron a armar entre ellos una ronda de consultas: se supo, aunque no quieren dar a conocer sus nombres todavía, que dos ya habrían decidido no obedecer las órdenes del «Lole». Rige para algunos de ellos, de todas formas, una ley que prima sobre cualquier otra en los últimos meses de mandato: al no renovárseles la banca, poco es el esfuerzo que harán por quedar bien con el Presidente.

Mientras en Diputados se presiona con un cambio en la conducción de la bancada que terminará, casi irremediablemente, en la ruptura del bloque PJ por primera vez en años, en el Senado la situación sigue complicándose.

José Pampuro
, candidato en la lista junto a Cristina Kirchner, no ve la hora de pasar al recoleto ámbito del Senado y comenzó a sonar como posible reemplazante de Miguel Pichetto, el actual jefe del bloque peronista que se complicó la vida al despotricar contra el duhaldismo en una Cámara donde todo estaba milagrosamente tranquilo en cuanto a la interna.

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