Disgustado, el macrismo porteño iniciará esta semana un cambio brusco de estrategia legislativa, tras la sesión del jueves pasado, cuando sectores de la oposición abandonaron el recinto luego de pedir la interpelación de Mauricio Macri y su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta.
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El oficialismo de la Ciudad de Buenos Aires apuntará a la Coalición Cívica de Elisa Carrió, su ex aliada en los primeros tiempos de gestión Macri y contra la bancada del siempre enemigo del jefe porteño, Aníbal Ibarra. Pero, también caerán en la ofensiva los dos socialistas que no se alistan con el ex mandatario del distrito.
Es que todos abandonaron el recinto después de una dura discusión acerca de por qué Macri no convocaba a la elección de titulares de comuna este año, como dice una ley local. Otro ex jefe de Gobierno porteño, como Enrique Olivera, planteó la idea de llamar a Macri al recinto y a su jefe de Gabinete para que informe sobre la situación, pero a la Coalición, que preside ese legislador, no le alcanzan los votos para imponer el tratamiento de un tema sobre tablas. Sin embargo, el debate subió de temperatura con un titular de la bancada PRO, como Oscar Moscariello, defendiendo casi en soledad a Macri. Lo embistieron tanto Olivera como Eduardo Epsztein de la bancada de Ibarra y también el CTA, Martín Hourest, junto a su aliada Liliana Parada (ex ARI).
«Nuestro jefe no se toca», bramó Moscariello, asestando un golpe a Ibarra, a quien le tocó concurrir al recinto durante su mandato al frente del Ejecutivo local y luego terminó destituido del cargo por la tragedia en el local Cromañón.
«Ahora se terminaron las tablas y solamente vamos a discutir los proyectos que hayan pasado por comisión», prometen los macristas como reproche. Con esa decisión, el oficialismo porteño quedará a la búsqueda de aliados del kirchnerismo para poder sesionar. Es que PRO cuenta con 27 diputados de los 60 del recinto y necesita al menos cuatro para poder comenzar los debates.
Cuenta para esos trámites con los ex ARI Alejandro Rabinovich y Fernando Cantero, y el ex funcionario de Ibarra y de Jorge Telerman Raúl Fernández. También agregaba a los socialista, pero los acusa de «haberse retirado también del recinto», por lo cual deberá encontrar otra banca disponible para comenzar las sesiones, o bien acordarlas con el Frente para la Victoria.
La frustrada sesión del jueves pasado dejó a Macri, por segunda vez, sin la sanción de una ley que le permitirá cambiar la modalidad en la construcción de nuevas líneas de subterráneos, permitiendo que el Estado se haga cargo de la totalidad de la obra. También la norma lo autoriza a conseguir financiamiento externo para los túneles y que los subtes reciban subsidios. Pero ya en comisión, la oposición le vetó el cambio en la traza original de las nuevas líneas.
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