8 de enero 2008 - 00:00

Oportunistas, son víctimas de una pelea ajena

La Argentina y Brasil preparan, en conjunto, una contraofensiva diplomática contra el gobierno colombiano; luego de recibir ayer la noticia de las declaraciones del canciller de ese país, Fernando Araújo. Los dos países harían públicas en los próximos días, y a través de voceros predeterminados, sus sospechas y dudas sobre que el presidente Alvaro Uribe se haya enterado recién el 31 de diciembre pasado del paradero del niño Emmanuel en Bogotá y no en poder de las FARC. Según fuentes del gobierno argentino, probablemente a partir de datos llegados anoche desde Caracas, el jefe de Estado colombiano conocía la situación de Emmanuel desde hace varios meses, y habría dejado que la comisión internacional que integró

Néstor Kirchner junto con delegados de otros países como Brasil, Cuba, Bolivia y Ecuador, con el aval de Francia, avanzara en la misión en Villavicencio. Descartaba Uribe, siempre según el análisis que se hacía ayer en Buenos Aires, que las FARC nunca entregarían las famosas coordenadas; y el 31 a la mañana, a horas del Año Nuevo y con los comisionados sensibilizados por la falta de avances de la misión organizada por Hugo Chávez, dio a conocer la bomba sobre la verdadera situación de Emmanuel.

Con esto, continúa la reflexión, el gobierno de Uribe tendría la plataforma política para terminar con las llamadas misiones humanitarias que descalifican a su gobierno en el control político del país y, fundamentalmente, la intromisión del bolivariano en las decisiones colombianas sobre las FARC.

La forma y la violencia verbal con la que se expondrá públicamente esta teoría, que iba a ser reservada para las conversaciones internas de los gobiernos argentino y brasileño (y obviamente el venezolano), se decidiría en las próximas horas.

  • Declaraciones

  • Mientras tanto, se conocerán declaraciones del asesor de Luiz Inácio Lula da Silva, Marco Aurelio García, manifestando «la profunda sorpresa y malestar» por las palabras de Araújo de ayer (ver nota aparte). El brasileño, que integró junto con Kirchner la fallida delegación internacional a Villavicencio, habló ayer con el ministro de Relaciones Exteriores local, Jorge Taiana, para analizar los dichos del canciller colombiano. Lo que más molestó a los dos países, según esta conversación, fue la acusación sobre que la misión humanitaria haya trabajado a favor de las FARC y que como tales, se suspendían las comisiones internacionales ya que éstas, según el canciller colombiano, «atacan al gobierno y defienden a la guerrilla».

    Ambos funcionarios, integrantes de la comisión a Villavicencio, hablaron sobre la «contradicción» que presentan estas declaraciones; ya que durante toda la intervención en territorio colombiano, Uribe se habría mostrado agradecido por la gestión y habría manifestado su invitación para que los mismos integrantes vuelvan en poco tiempo para continuar la misión. Mencionaron específicamente un diálogo que Uribe mantuvo con Kirchner y García en el aeropuerto de Villavicencio, donde el presidente colombiano explicaba la situación real de Emmanuel (en ese momento bajo una hipótesis sobre su paradero en Bogotá) y prometía una mayor intervención futura del comisionado para la paz, el colombiano Luis Carlos Restrepo, para darle forma futura al retorno de los funcionarios internacionales. Restrepo luego, aseguran desde Buenos Aires y Brasilia, se movió en este sentido, manteniendo permanentemente las comunicaciones entre las partes, con un mensaje muy lejano a la prohibición futura de las misiones internacionales.

    De afirmarse esta posición colombiana, se darían ya por terminadas definitivamente las tareas de la comisión internacional que abandonó Villavicencio entre el 31 y el 2 de enero, cuando dejaron el aeropuerto internacional los 4 helicópteros que aportó Venezuela para el rescate fallido. En su momento, y cuando retornó a Buenos Aires el primer día de 2008, Taiana había declarado que se mantenía la decisión de volver a Colombia, aunque precisó que es necesario el establecimiento de un corredor seguro que dé garantías a las partes.

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