8 de diciembre 2006 - 00:00

Oposición e Iglesia no lograron debatir ley

Algarada en los palcos el miércoles en el Senado. Sindicalistas de la educación festejaron con euforia la nueva ley que les da un poder que perdieron hace 15 años y que ahora buscan recobrar.
Algarada en los palcos el miércoles en el Senado. Sindicalistas de la educación festejaron con euforia la nueva ley que les da un poder que perdieron hace 15 años y que ahora buscan recobrar.
Terminó en escándalo ayer la reunión conjunta de las comisiones de Educación y de Presupuesto y Hacienda donde se emitió dictamen sobre la futura Ley Federal de Educación. El kirchnerismo no permitió introducir ninguna modificación al texto y los radicales abandonaron la sala denunciando a los gritos el autoritarismo y la falta de debate en torno a un tema de tanta importancia institucional.

«Esto es una burla, no se puede tratar la ley de educación de la República Argentina en 40 minutos. Esto refleja la verdadera calidad institucional del gobierno, había más de seis proyectos y no modificaron ni una coma del texto», bramó ayer el jujeño Miguel Giubergia al abandonar la reunión de comisión. Lo seguían los diputados de la UCR, Olinda Montenegro y Víctor Zimmermann ( Chaco), Cinthya Hernández (Río Negro), Patricia Panzoni (Buenos Aires) y Hugo Storero (Santa Fe).

«Esto es una parodia porque sabemos que no vamos a poder hacer ninguna modificación y ni siquiera se tuvo en cuenta el trabajo que realizamos desde principios de año. Es una ley trascendente para los argentinos y corresponde que le demos el debate que se merece en la Cámara baja», expresó Storero.

La intransigencia con la que el oficialismo maneja los contenidos de la ley parecen ratificar que la presentación del texto legal es la excusa perfecta para lanzar la candidatura a la jefatura del Gobierno porteño del ministro Daniel Filmus.

  • Críticas

  • El miércoles, el Senado sancionó la iniciativa que, aunque contó con el aval general de la UCR, fue criticada en varios aspectos por el jefe del radicalismo, el senador Gerardo Morales. Tanto los senadores como los diputados opositores le reclaman al gobierno la inclusión de un seguro universal estudiantil que garantice un equitativo acceso a la educación, una remuneración equitativa a los docentes que asegure el 82% móvil de sus salarios y un más amplio debate con las provincias ya que la ley las obliga a invertir recursos de la coparticipación. Sin embargo, la Cámara de Diputados convertirá el proyecto en ley el próximo miércoles sin ninguna modificación.

    Pero los radicales no fueron los únicos disconformes con el tratamiento que se le dio a la ley en el Congreso. Ayer el ARI de Elisa Carrió y el PRO de Mauricio Macri emitieron también dictámenes de minoría. Y el miércoles, la diputada ultra kirchnerista Blanca Osuna -titular de la Comisión de Educación- recibió a representantes de credos religiosos. El enviado de Jorge Bergoglio, Eduardo Serantes -presidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina- y el rabino Sergio Bergman -de la Congregación Israelita de la República Argentina y presidente ejecutivo de Fundación Judaica- tampoco lograron que el kirchnerismo escuchara sus sugerencias: contemplar la dimensión espiritual de las personas y reivindicar el rol de los padres en la educación de los hijos. De hecho, en la última encuesta de la Unesco sobre la educación argentina, cuando a los maestros se le preguntaba cuál era el principal problema de sistema educativo en el país, la mayoría respondía: las familias, en alusión a la falta de contención de muchos de los menores.

    Ayer los legisladores Zimmermann y Hernández -una radical y otro kirchnerista- detallaron que «el problema de esta ley es el financiamiento porque las provincias deberán hacer un importante sacrificio jurisdiccional para poder cumplir y, de esa forma, violarán la ley de responsabilidad fiscal. De esta manera, las provincias quedan de rehenes del Ejecutivo y deben llegar a acuerdos bilaterales, de rodillas».

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