Oposición: omitió hablar de provincias

Política

Nestor Kirchner obvió en su discurso de ayer referencias directas a la situación de las provincias -puntualmente a una nueva ley de coparticipación-, a la reforma del régimen impositivo, a los partidos políticos y al respeto por las instituciones, una de los temas principales que la oposición usa para fustigar al santacruceño.

Diputados de sectores tan disímiles como el peronista antikirchnerista Jorge Sarghini, el jefe de los diputados radicales Fernando Chironi y el sobischista José Brillo, del Movimiento Popular Neuquino coincidieron, tras la ceremonia de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso, en que Kirchner eludió tratar el tema de la relación de las provincias con la Nación. No es una novedad, el Presidente ya había mostrado una fuerte resistencia a las sugerencias del Fondo Monetario Internacional para dictar una nueva ley de coparticipación. Pero esta vez se trató de un reclamo interno a un presidente que ya ocupó el rol de gobernador -como apuntaba Brillo- pero que, sin embargo, se niega a redefinir los parámetros de distribución de fondos con el interior del país.

• Intencionalidad

Razonaban los líderes opositores que en esta omisión de referencias a las provincias tenía una intencionalidad política clara: mantener el método de presión sobre gobernadores e intendentes provinciales que tanto éxito le habría dado para aprobar la reforma al Consejo de la Magistratura con votos radicales y hasta de salteños macristas.

También provocó la ira opositora que
Kirchner destacara la diversidad de opiniones y de ideas como el camino más sano para ejercer un gobierno democrático, y que le reprochara a los demás partidos la falta de propuestas alternativas para reformar el consejo de jueces. «Es mentira que no hubo sugerencias en ese sentido, yo misma presenté un proyecto alternativo en el Senado», disparó ayer en diálogo telefónico con este diario Hilda Chiche Duhalde. El neuquino Brillo completó el concepto del desinterés presidencial por las provincias al afirmar que el gran tema ausente en el debate fue el sistema federal y la coparticipación.

Sarghini
, encolumnado en el ex duhaldismo opositor de El General, apoyó en términos generales la política macroeconómica del gobierno pero destacó la ausencia de referencias a la redistribución de la riqueza como objetivo de este año. «La coparticipación y la reforma tributaria serían clave en este sentido», comentó el ex presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Para Eduardo Macaluse, del ARI, Kirchner se comportó como un referente político del conurbano que quiso apretar a la oposición, pero que en realidad -dijodesprecia las instituciones. «Coincidimos en muchas cosas con su discurso, pero el Presidente después lo contradice con sus hechos», se lamentó el compañero de bloque de Elisa Carrió.

El radical Ernesto Sanz, titular del bloque UCR de senadores, articuló una de las respuestas más críticas al discurso presidencial:
«Me preocupa que no haya anuncios sobre reformas estructurales, más allá del debate sobre la ley federal de educación, cuando 2006 se presenta como el año ideal por la falta de elecciones y la bonanza económica. El Presidentemiente cuando dice que no hay propuestas desde la oposición. Nosotros en el Senado presentamos un dictamen en minoría por el tema del Consejo. Kirchner termina su discurso destacando el valor del disenso pero en el tema de la Magistratura no quiso modificar ni una coma del proyecto de su esposa».

Más benévolo se mostró Mauricio Macri, quien prefirió destacar los aspectos positivos del discurso presidencial referidos a la recuperación económica, el superávit fiscal, el desarrollo sostenido y la iniciativa de buscar una salida consensuada al conflicto diplomático con Uruguay. En el PRO, las críticas estuvieron a cargo de Federico Pinedo quien dijo que el Presidente es un caso llamativo de alguien con doble personalidad. «Habla de fomentar la calidad institucional mientras borocotiza al Parlamento o utiliza fondos públicos para presionar el cambio de voto de sus opositores. Dice que hay que promover la calidad institucional y el Estado de derecho, mientras busca y obtiene poder de veto para nombrar o remover jueces», fue parte de la munición pesada que el macrista descargó contra el patagónico.

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