De protegido de Gustavo Béliz, que lo tentó con asumir como jefe de la Policía Federal tras el relevo de Roberto Giacomino, a expulsado y sumariado: ese camino transitó el jefe de la Superintendencia de Investigaciones de la Federal, el comisario Jorge Palacios, que ayer fue removido de la fuerza.
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La orden la dio ayer desde Río Gallegos, donde estaba internado, Néstor Kirchner, luego de una comunicación con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien la trasladó al ministro de Justicia y Seguridad. Béliz notificó el relevo y dispuso, además, que se le inicie un sumario interno a Palacios sobre presuntas anomalías en su desempeño.
Anoche, el ministro permanecía reunido en su despacho con el jefe de la Policía Federal, comisario general Eduardo Prados, analizando quién ocuparía el cargo dejado vacante por Palacios. Se trata de un cargo clave: investiga los delitos complejos, por caso, desarmaderos.
Hace algunas semanas trascendió una escucha telefónica --realizada por la SIDE-donde el jefe policial se comunicaba con un reducidor de autos robados -Sergio Sagorsky, comprometido en la causa Blumberg-para, aparentemente, adquirir un vehículo 4x4. La escucha circuló por diarios, radios y canales de TV pero fue, salvo un programa de AM, sistemáticamente «frenada». Formaba parte de un intento de sectores de la SIDE para desplazar a Palacios, a quien consideran un «enemigo». Finalmente, con el guiño de Béliz, lo lograron.
La semana pasada, otro jefe de la Federal, el subcomisario de la 23ª, Daniel Graviña, fue removido por pedido del fiscal Jorge Sica, que lleva la investigación por el crimen de Axel Blumberg. Graviña tendría también vínculo con Sagorsky, que ahora aparece conectado con Palacios.
Igual, hay diferencias sustanciales entre uno y otro caso. Palacios, con 30 años en la fuerza, estuvo a punto de ser designado jefe de la Federal, en reemplazo de Giacomino, oferta que rechazó porque asumir ese cargo implicaba que 30 comisarios pasarían a retiro. Béliz lo había seleccionado luego de leer un legajo de Palacios que lo destacaba, según la óptica de los familiares, como el mejor investigador policial que actuó en la causa AMIA. Tenía, además, buenas recomendaciones del FMI y tendría aceitados vínculos con la embajada de EE.UU.
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