20 de junio 2006 - 00:00

Para izquierda, Lavagna es oportuno

El lanzamiento de Roberto Lavagna a lo que todos creen es una candidatura presidencial sacó a los trotskistas del Movimiento de Trabajadores por el Socialismo de la siesta. Este sector cree ver en ese episodio lo mismo que otras formaciones políticas, una oportunidad para el posicionamiento y para pedir un minuto de micrófono. En el análisisque hace el último número del periódico partidario « Alternativa Socialista» admite que Lavagna es ante todo el candidato más oportuno para todos porque les permite también a ellos descubrir qué espacio les toca en la oposición. Veamos un fragmento de la nota editorial de ese periódico.

En medio del Mundial de Fútbol, se largó la carrera electoral. A Carrió, que aparecía como la única candidata a presidente declarada se le sumaron Lavagna y Macri. Y el presidente Kirchner que hasta ese momento dejaba que hablaranotros de la reelección se lanzó con una fórmula: el próximo presidente «será pingüino o pingüina» dijo, al tiempo que salía a pegarle a su ex ministro de Economía. Y comenzó el ruido político. Viejos conocidos como Alfonsíny Chiche Duhalde reivindican a Roberto Lavagna como una persona, más centrada, de mejor carácter, en fin más moderado que el Presidente. Mientras que el propio Macri, desde Alemania, donde fue a ver el Mundial, dice que la candidatura de Lavagna es un incentivo para abrir el debate hacia las presidenciales.

La campaña mediática alrededor de la supuesta candidatura de Lavagna, quien todavía no confirmó si será o no candidato, es brutal. No pasa día sin que aparezcan declaraciones del ex funcionario de Alfonsín, Duhalde y Kirchner, criticando al gobierno por su relación con Venezuela o su manejo de la economía. Pero ninguno de los postulantes por la «oposición» levanta un programa que ataque los males de fondo que vive el pueblo trabajador.

El acuerdo entre Alfonsín y el duhaldismo alineado en la línea El General, para impulsar al ex ministro para candidato a presidente, es una necesidad de esos sectores del radicalismo y el PJ, frente a la ofensiva kirchnerista por la cooptación de dirigentes de los dos viejos partidos. Intendentes y gobernadores del radicalismo se pasaron con armas y bagajes a las filas del gobierno. Lo mismo que viejos sostenedores de Duhalde y el viejo PJ como Barrionuevo y Saadi que desde Catamarca se pronunciaron por la reelección del presidente. Son muchos otros los cuadros y dirigentes de primera y segunda línea que abandonan el barco del viejo PJ para buscar sumarse a las listas que encabezará.

Mientras tanto con un discurso «populista» Kirchner intenta y por ahora logra ocupar el espacio del centroizquierda, comiéndole el lugar que pretendía ocupar Carrió. Mientras que la derecha en la Argentina, la que pretenden encarnar Macri, López Murphy y Sobisch es una fuerza electoralmente pobre que no ha superado nunca más de 15% en las presidenciales.

La candidatura de Lavagna es una necesidad de todo el sistema político argentino, golpeado duramente en 2001. El Argentinazo hirió de muerte a los dos partidos sobre los que sostenía la dominación de la gran patronal y las multinacionales. El radicalismoestá sufriendo un verdaderodescuartizamiento y el PJ sigue siendo una cáscara vacía. Lavagna aparece como una nueva figura, no pertenece a la derecha clásica, es un peronista que trabajó con gobiernos radicales, un hombre moderado, que no se enoja todo el día con todo el mundo. Una figura que en un sentido no estuvo en los primeros planos de la vieja política. Es el candidato funcional a esa necesidad del sistema político, para tratar de poner en pie una nueva pata para una futura alternancia. Pata que hoy día no existe.

  • Preocupaciones

    Pero el país popular, el de los trabajadores, los desocupados y los sectores más postergados tienen otras preocupaciones. Además de hinchar para que la Argentina siga dando pasos en el campeonato del mundo y no se caiga en la primera ronda, reclama salario, trabajo, salud y educación, ésas son las prioridades populares.

    Por eso a pesar de que se ha cerrado 90% de las paritarias, de que el Mundial cautiva a millones que se prenden a los televisores y siguen apasionadamentelos resultados no sólo de la Argentina sino de Brasil y muchos equipos más, sigue habiendo luchas y reclamos en muchas partes del país. En primer lugar entre los docentes y estatales. Pero también entre los trabajadores flexibilizados que pelean contra el trabajo precario y otros muchos, además de los que todavía hoy no han cerrado los acuerdos salariales.

    Es el país que no es representado por el gobierno. Ese país para el que Kirchner sólo tiene doble discurso, tampoco es representado por ninguno de los sectores de la oposición patronal. Ese país necesita otra representación política. Ni Carrió, ni Lavagna, ni menos que menos Macri o Sobisch puede representarlos. Hace falta otra oposición.

    Ese espacio es el que hoy está vacante. El espacio de una oposición que represente de verdad los intereses de los trabajadores y el pueblo. No puede venir de los viejos partidos ni dirigentes, pero tampoco de los representantes maquillados del sistema político que hundió al país. Esa oposición está en la izquierda. Pero en una nueva izquierda que supere la vieja historia de divisiones y dispersión.
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