Nuevo acuerdo salarial para legislativos llegará en realidad a 46,4%; más lejos de pauta Guzmán

Política

El aumento autorizado para trabajadores parlamentarios incluye un mecanismo multiplicador que elevará el resultado final respecto del 40% que se informó al principio.

Con su firma y una foto Cristina de Kirchner le puso fin a la pauta salarial del propio Gobierno: el aumento que autorizó junto a Sergio Massa para los trabajadores del Congreso será finalmente de 46,41% y no de 40% como se informó oficialmente. Ese valor, cada vez más distante del 29% plasmado en el Presupuesto 2021 como meta de inflación para este año, se suma al 43% que la también kirchnerista Luana Volnovich firmó esta semana para los empleados del PAMI. Ambas señales comenzaron a difundirse ayer entre los gremios como bandera de largada para el rediseño de sus paritarias en curso o la revisión de sus acuerdos salariales alcanzados en los primeros meses del año.

La suba para los cerca de 14 mil empleados del Parlamento nacional se dio a conocer la semana pasada con una foto que reunió a Cristina de Kirchner y a Massa con los referentes sindicales de la Asociación del Personal Legislativo (APL), la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) y la Asociación de Trabajadores del Estado).

En aquella oportunidad la información oficial dio cuenta de un acuerdo para incrementar los sueldos en cuatro tramos de 10% cada uno a pagarse en julio, agosto, septiembre y octubre. Lo que los protagonistas se cuidaron mucho de decir era que esos pagos se habían pactado como acumulativos, con lo que cada uno de ellos generará un efecto exponencial hasta completar en noviembre, una vez saldada la última cuota, un 46,41 por ciento, confiaron a este diario los referentes del sector.

Parte de la explicación para un aumento de esas características tiene que ver con que la paritaria 2020 cerró con un exiguo 25% frente a una inflación interanual que casi duplicó esos valores. Pero también los sindicatos interpretaron el aval de un sector del Ejecutivo al ajuste para este año como un nuevo capítulo de la interna con el ministro de Economía, Martín Guzmán. Hace un mes el funcionario había intentado sin éxito desplazar al subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, quien permaneció en el cargo con apoyo del kirchnerismo en general y La Cámpora, en particular.

El diseño de la política de precios y salarios de este año fue confiado por Alberto Fernández a Guzmán, quien insistió en el 29% de inflación plasmado en el Presupuesto incluso cuando la variación acumulada de los primeros cinco meses del año ya se calcula superior al 20 por ciento. Con aquella premisa inicial las paritarias que se firmaron desde principios de año mantuvieron una distancia prudente respecto de ese valor de referencia: así la Asociación Bancaria rubricó un 29% con dos revisiones, no obstante lo cual ya logró adelantar la primera de ellas, prevista para septiembre, a la semana que viene; en tanto que otros gremios pactaron subas promedio de entre el 32 y el 36 por ciento.

La aceleración de la inflación de los últimos meses cambió los planes de los gremios. Camioneros, por caso, irá mañana a la primera audiencia de su paritaria con la premisa de cerrar una suba anual de entre 45 y 50 por ciento en tanto que otros sindicatos, como Alimentación, pujan por un aumento superior al 40 por ciento. Las organizaciones de docentes, en tanto, reclaman reabrir sus acuerdos salariales para adicionarle puntos al 35% que fijó como piso la paritaria nacional en febrero.

En paralelo esta semana la directora ejecutiva del PAMI firmó con los gremios de la obra social una suba de 43% más un bono de 20 mil pesos para los trabajadores del instituto “en reconocimiento a la tarea desarrollada” sin pausa durante la pandemia. El aumento se instrumentará en etapas con un 18% en junio (10% de pauta salarial más 8% de aumento en la cantidad de unidades retributivas), 10% en agosto, 4% en septiembre, 6% en enero de 2022 y 5% en febrero.

La CGT tomó nota de ambos incrementos, sobre todo en momentos en que sus dirigentes protestan por la falta de acción del Gobierno frente a la escalada inflacionaria. Desde hace un mes la central obrera reclama un “careo” con los formadores de precios, tal como fue convenido en un almuerzo que compartieron con Alberto Fernández en la quinta de Olivos. Ayer, pese a que Cristina de Kirchner es la pata de la alianza gobernante en la que menos confían, los gremialistas comentaban entre sí sobre la “picardía” de la vicepresidenta al darle curso a un aumento del personal legislativo muy por encima de cualquier pauta sugerida por el equipo económico.

El festejo a la expresidenta contrastaba ayer mismo con el fastidio de los gremialistas con Alberto Fernández por la ausencia de reacción ante la crisis de los precios a lo que se sumó que no fueron invitados a los agasajos oficiales al presidente español, Pedro Sánchez.

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