La Unión Industrial Argentina (UIA) quedó ayer al borde de la ruptura, cuando 23 entidades de las 34 que conforman el MIN (Movimiento Industrial Nacional) hicieron saber -en una curiosa reunión, mezcla de asamblea y conferencia de prensa-que no votarán a Alberto Alvarez Gaiani como futuro presidente.
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De hecho, algunos industriales presentes avanzaron más en la ruptura: Roberto Jure, textil bonaerense, dijo que «aun cuando Alvarez Gaiani acepte el programa que le presentaremos al MIA (Movimiento Industrial Argentino, al que le tocaría designar presidente, de respetarse el pacto de unidad), tampoco lo voto: tiene todo el derecho a ser menemista, pero su apoyo al modelo que destruyó la industria nacional lo inhabilita a ser nuestro presidente». Por su parte, José Luis Coll, de la UIMisiones, dijo que «a mí lo único que me interesa es la unidad del empresariado industrial nacional, no una unidad por la unidad misma. Queremos una entidad nacional sólida que no se convierta en un caballo de Troya para destruir lo poco que queda de la industria argentina». Cuando se le repreguntó si eso implicaba la posibilidad de una ruptura de la entidad, desde el fondo del salón de actos de ADIMRA (industriales metalúrgicos), una voz sugirió: «¡Que esos se vayan a la Cámara de Comercio...!». «No podemos unirnos con quienes quieren la patria prebendaria, la patria financiera, la patria rentista: los industriales no ponemos la plata a interés: la volcamos a la producción para dar trabajo», dijo el dueño de casa, Manfredo Arheit.
Algo más contemporizadores, Juan Carlos Lascurain (ADIMRA) y Adolfo Navajas Artaza (Corrientes) insistieron en que la discusión no era de ideologías políticas «sino de proyectos». De todos modos, pareció algo excesiva la pretensión de este grupo que representa básicamente a las PyMEs y a las industrias del interior: «Primero le presentaremos a la asamblea del MIN nuestro proyecto; si se lo aprueba, lo someteremos a consideración del MIA; si ellos lo adoptan como propio, elegiremos de común acuerdo el futuro presidente». (Lascurain.)
Sin embargo, el planteo -que venía conversándose casi en secreto-salió a la luz: se trata de una pelea de «menemistas» vs. «duhaldistas»; entre los primeros se contarían quienes apoyan a Alvarez Gaiani; entre los segundos, definitivamente, quienes apoyaron decididamente la gestión de José Ignacio de Mendiguren tanto en su rol de titular de la UIA como en su breve paso por el Ministerio de la ¿Qué puede suceder? Hoy la perspectiva más preocupante es la división de la UIA. Sucede que la oposición a Alvarez Gaiani tiene algún apoyo también dentro de su propio movimiento (el MIA), en el que Osvaldo Rial (ex titular de la UIA, presidente de la UIPBA y diputado duhaldista) está maniobrando para lograr su desplazamiento de la candidatura que se votó en el MIA.
Pero del otro lado de la cerca también se alinea gente del MIN en favor del dirigente de la COPAL: por caso, Federico Nicholson, presidente del MIN, y el propio Héctor Massuh, actual titular de la UIA.
Hoy, entonces, comenzará a dilucidarse qué sucede con la central industrial, cuando en la reunión del MIN se dilucide a quién apoyarán. Se dice que de votarse en asamblea, los opositores al acuerdo de unidad ganarían; de votarse en comisión directiva, el resultado sería el inverso. Cabe apuntar aquí que Techint, el mayor grupo industrial nacional, apoya decididamente el mecanismo de la asamblea, lo que indica de manera inequívoca cuál es su actitud respecto de Alvarez Gaiani. Por su parte, esta candidatura cuenta con el apoyo (sin distinguir MIA de MIN) de todas las empresas alimentarias y de bebidas (la mayoría, pero no todas, de capital extranjero); las automotrices; los azucareros; las regionales de Salta, Jujuy, Córdoba, San Luis, la Patagonia, y los papeleros. Por ahora, la moneda está en el aire y nadie puede adelantar cómo caerá.
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