21 de julio 2005 - 00:00

Peleas en la política

• Bielsa criticó de nuevo a la dirigencia judía por la AMIA • Recibió además dura respuesta del diario "Wall Street Journal" • También le piden explicación por hablar de Lula corrupto • Pone en evidencia error del rol de candidato y ministro • Cavallo criticó a Kirchner y Moyano a colegas sindicales.

Rafael Bielsa
Rafael Bielsa
Bielsa redobló ayer las críticas que vienen protagonizando funcionarios del gobierno contra los dirigentes de la comunidad judeo-argentina: el actual canciller y futuro diputado santafesino por la Capital Federal le envió una carta documento a Luis Grynwald, titular de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) exigiéndole «una pronta e igualmente pública rectificación» de lo dicho por el dirigente el lunes. En esa ocasión, Grynwald -en el acto en que se recordaron once años de impunidad y falta de esclarecimiento del atentado contra la sede de la mutual judía- dijo: «Esperamos que el Poder Ejecutivo realice todo lo necesario para restablecer los pedidos de captura contra los catorce iraníes, que duermen en la Cancillería».

Bielsa
, por su parte, asegura que esos trámites fueron realizados en tiempo y forma ante la Interpol, que -según el canciller- anuló la vigencia de las «difusiones de índice rojo» que pesaban sobre esos sospechosos de haber participado directa o indirectamente en el ataque terrorista.

El ataque de Bielsa (la carta fue enviada el mismo lunes, pocas horas después del acto, pero la Cancillería decidió dar a conocer recién ayer su existencia y contenido) forma parte de lo que parece ser una estrategia oficial en contra de los dirigentes de las principales entidades judías argentinas. Este llega en un momento en que recrudecen las pintadas antisemitas y los ataques a entidades y cementerios hebreos en todo el país, sin que hasta ahora el gobierno haya «logrado» capturar a uno solo de sus autores.

Cabe recordar que el día del acto frente a Pasteur 633 Néstor Kirchner le atribuyó « corresponsabilidad» a la dirigencia comunitaria por la falta de esclarecimiento del atentado, imputación que repitió el martes en la ciudad de Lincoln.

En diálogo con este diario, Jorge Kirszenbaum, presidente de la DAIA, afirmó que «los dichos del Presidente son inadecuados: además de que no es posible victimizar a las víctimas, sobran pruebas de que esos dirigentes a los que alude elevaron la voz desde el primer día, no sólo en el país, sino en numerosos foros internacionales». Agregó que « seguramente está mal informado, o quizá se debe a que no estaba en Buenos Aires el día del atentado».

Bielsa
-lo mismo que el restodel gobierno- no vería con buenos ojos las reiteradas críticas que les han hecho el propio Grynwald y Jorge Kirszenbaum, su par de la DAIA, en relación con el contenido de un decreto reciente en el que se admite la responsabilidad del Estado argentino por la negación de justicia en la causa AMIA. Básicamente, lo que dicen los dirigentes es que está bien admitir la culpa oficial, pero agregan que esto no debe impedir seguir investigando.

También le pidieron al gobierno (en este caso, acompañados por los familiares y amigos de las víctimas) que envíe al Congreso el proyecto de ley que declara imprescriptibles los crímenes terroristas, por ser de lesa humanidad, dado el riesgo de que lo poco que queda de la causa «se caiga» por haber transcurrido más de 10 años.

• Riesgo

La principal dificultad que encuentra Kirchner para bendecir la iniciativa es que pondría en riesgo la libertad de no pocos de sus funcionarios y amigos políticos actuales, dado que muchos (igual que los militares del proceso) deberían dar cuenta ante la Justicia de sus actos de décadas pasadas.

Los dirigentes comunitarios
tampoco aceptan que el gobierno haya prometido « resarcimiento económico» a las víctimas del atentado, criterio sólo saludado por el grupo Memoria Activa (una minoría dentro de los deudos de las víctimas), cuyos miembros no ocultan sus posiciones cercanas al gobierno actual. En este sentido, hay vocesen la comunidad que entienden que el gobierno está dispuesto a suplir en metálico su falta de voluntad para acusar a Irán del atentado por los obvios riesgos que conllevaría.

Bielsa
se ocultó ayer en la fórmula «trascendió de altísimas fuentes del Palacio San Martín» para imputarle a Grynwald otro «desplante»: no haberlo invitado (a él o a algún otro funcionario del gobierno, «que demostró un interés sincero y genuino de esclarecer el atentado») a encender una vela en homenaje a las víctimas, y sí haberlo hecho con John Hughes, embajador británico en el país. Obviamente, el funcionario y candidato ignora que siempre, desde el primer aniversario, los encargados de encender las 85 velas (una por cada uno de los muertos el 18 de julio de 1994) fueron hijos, padres y cónyuges de esas 85 víctimas.

El «honor» dispensado a Hughes tuvo el solo propósito de rendirles un homenaje a los fallecidos en los cuatro atentados del 7 de julio en Londres. Bielsa pareció ignorar además que Grynwald -o cualquier otro dirigente comunitario- no tuvo ninguna injerencia en la organización o el contenido del acto (salvo su propio discurso, claro), que siempre está a cargo de los familiares.

El intento oficial por « participar» de la interna de la comunidad judía, sorprendente aún para sus propios integrantes y patentizada en el explícito apoyo a algunos dirigentes en desmedro de otros, tendría que ver con la intención de desactivar lo que ven como un frente permanente de conflictos y reproches, algo que verificaron el lunes cuando -lejos de recibir muestras de simpatía y agradecimiento, como esperaban el Presidente y su esposa- debieron escuchar duras críticas desde el palco. La respuesta de Bielsa y sus «trascendidos» así lo confirmarían.

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