Peleas en la política
• Bielsa criticó de nuevo a la dirigencia judía por la AMIA • Recibió además dura respuesta del diario "Wall Street Journal" • También le piden explicación por hablar de Lula corrupto • Pone en evidencia error del rol de candidato y ministro • Cavallo criticó a Kirchner y Moyano a colegas sindicales.
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Rafael Bielsa
Bielsa, por su parte, asegura que esos trámites fueron realizados en tiempo y forma ante la Interpol, que -según el canciller- anuló la vigencia de las «difusiones de índice rojo» que pesaban sobre esos sospechosos de haber participado directa o indirectamente en el ataque terrorista.
Bielsa -lo mismo que el restodel gobierno- no vería con buenos ojos las reiteradas críticas que les han hecho el propio Grynwald y Jorge Kirszenbaum, su par de la DAIA, en relación con el contenido de un decreto reciente en el que se admite la responsabilidad del Estado argentino por la negación de justicia en la causa AMIA. Básicamente, lo que dicen los dirigentes es que está bien admitir la culpa oficial, pero agregan que esto no debe impedir seguir investigando.
La principal dificultad que encuentra Kirchner para bendecir la iniciativa es que pondría en riesgo la libertad de no pocos de sus funcionarios y amigos políticos actuales, dado que muchos (igual que los militares del proceso) deberían dar cuenta ante la Justicia de sus actos de décadas pasadas.
Los dirigentes comunitarios tampoco aceptan que el gobierno haya prometido « resarcimiento económico» a las víctimas del atentado, criterio sólo saludado por el grupo Memoria Activa (una minoría dentro de los deudos de las víctimas), cuyos miembros no ocultan sus posiciones cercanas al gobierno actual. En este sentido, hay vocesen la comunidad que entienden que el gobierno está dispuesto a suplir en metálico su falta de voluntad para acusar a Irán del atentado por los obvios riesgos que conllevaría.
Bielsa se ocultó ayer en la fórmula «trascendió de altísimas fuentes del Palacio San Martín» para imputarle a Grynwald otro «desplante»: no haberlo invitado (a él o a algún otro funcionario del gobierno, «que demostró un interés sincero y genuino de esclarecer el atentado») a encender una vela en homenaje a las víctimas, y sí haberlo hecho con John Hughes, embajador británico en el país. Obviamente, el funcionario y candidato ignora que siempre, desde el primer aniversario, los encargados de encender las 85 velas (una por cada uno de los muertos el 18 de julio de 1994) fueron hijos, padres y cónyuges de esas 85 víctimas.
El «honor» dispensado a Hughes tuvo el solo propósito de rendirles un homenaje a los fallecidos en los cuatro atentados del 7 de julio en Londres. Bielsa pareció ignorar además que Grynwald -o cualquier otro dirigente comunitario- no tuvo ninguna injerencia en la organización o el contenido del acto (salvo su propio discurso, claro), que siempre está a cargo de los familiares.
El intento oficial por « participar» de la interna de la comunidad judía, sorprendente aún para sus propios integrantes y patentizada en el explícito apoyo a algunos dirigentes en desmedro de otros, tendría que ver con la intención de desactivar lo que ven como un frente permanente de conflictos y reproches, algo que verificaron el lunes cuando -lejos de recibir muestras de simpatía y agradecimiento, como esperaban el Presidente y su esposa- debieron escuchar duras críticas desde el palco. La respuesta de Bielsa y sus «trascendidos» así lo confirmarían.




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