El sindicalista Víctor De Gennaro se sacó pronto el ropaje de partidócrata que usó para lograr la banca para su asesor, el economista de ideas no nativas Claudio Lozano. Una vez que acomodó a éste por cuatro años en el palacio de las leyes, De Gennaro lanzó ayer un llamado a la movilización popular con un agravante: quiere que la promueva el propio Estado, como ocurre en las dictaduras.
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El jefe de la CTA, como Luis D'Elía convertido en vocero del gobierno, remedó a Néstor Kirchner al decir que «hay atorrantes adentro y atorrantes afuera» del país que llevaron a la crisis, pero estimó que éste «debe convocar al pueblo» para enfrentarlos. «Creo que estamos en un momento histórico donde el Presidente tiene que abrir claramente la convocatoria a los sectores populares y hacer las consultas que hagan falta», dijo, para añadir: «La mejor manera de enfrentar a los atorrantes es con millones de argentinos organizados». Una forma de instalar la idea de convocar a un plebiscito para decidir si se paga la deuda externa o no, como le sugieren algunos al Presidente que haga si la presión internacional contra el default de los títulos emitidos por el Estado le complica las cosas.
También elogió la decisión oficial de enfrentar las demandas de los acreedores externos, pero opinó que el gobierno también debería «ir acompañado por el cambio de políticas de distribución del ingreso para resolver el problema del hambre y la desocupación», dijo el sindicalista. El jefe de la CTA se pronunció en otro sentido por «un cambio en las políticas económicas que sólo privilegian la exportación» y alentó «el desarrollo del mercado interno, con más trabajo y producción para los sectores productivos del país».
En otro tramo de sus declaraciones a la agencia estatal « Télam», el sindicalista opinó que «la dignidad de un gobierno pasa por resolver la inmoralidad del hambre en nuestro país y por declarar la autonomía nacional».
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