Un tributo a los "intelectuales" que acompañaron a Néstor Kirchner en la Biblioteca Nacional hace pocos días fue la incorporación de Ramón Saadi al kirchnerismo, cuyo voto en el Senado resultaba decisivo para la ley de las retenciones. Modelo de conducta: la del gobierno y la del senador.
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Comprensible en política, no en aquellos que se ufanan de no dejar las convicciones en la escalera. Así como al hermano de la riojana Ada Mazza lo premiarían con una embajada (ella también se consagró ayer al gobierno en la Cámara alta luego de coquetear con el no durante varios días), a la hermana Alicia del senador Saadi -tras el voto- le habilitarían un lugar en el directorio del Banco Nación, trámite que se gestionó en ardua negociación anteanoche en la Casa Rosada. Parece que se entendieron de mujer a mujer, de Alicia a Cristina.
Para los Kirchner, la jugada fue doble: pagan con un ascenso -por lo menos- a los Saadi en el peronismo catamarqueño y, de paso, tratan de marginar al diputado de esa provincia, Luis Barrionuevo, sindicalista que no sólo votó en contra con su esposa, Graciela Camaño, a la suba de las retenciones -al revés de lo que había hecho el matrimonio en otras leyes impulsadas en el pasado por el kirchnerismo-, sino que además abrió una sucursal opositora de la CGT con marcada influencia duhaldista. Los "intelectuales" de la Biblioteca que se abrazaron entusiastas por esa deserción de Barrionuevo (casi firmaban una solicitada al respecto) ayer se deprimían por la incorporación de Saadi y su historia (aunque serán condescendientes y aceptarán, como los montoneros de antaño, cualquier tropelía del general). Son afortunados, sin embargo: el senador no le pidió a Kirchner ser parte de sus visitas a la tertulia de la "asamblea popular" de profesores y maestros.
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