El año «de armado» que declaró Elisa Carrió para su Coalición Cívica (CC) sumó una pata peronista: un grupo de dirigentes del PJ de la provincia de Buenos Aires comenzó a moverse en sintonía con los planes expansionistas de la ex candidata presidencial.
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Luego de un encuentro reservado a fin de la semana pasada, ese grupo del peronismo lilito volverá a encontrarse este viernes para avanzar con el diseño de una red de fiscales y «custodios de urnas» para la provincia, puntualmente para el conurbano bonaerense.
El entendimiento forma parte del plan de acción que resolvió la ex diputada para incorporar a un sector del PJ a su espacio y, en paralelo, conformar -o tratar de hacerlo- un ejército de guardianes que le sirva en el futuro para cuidarle los votos a la CC.
Carrió tiene en su núcleo más cercano a dirigentes de origen PJ como Patricia Bullrich y Gerardo Conte Grand. Así y todo, amplió la base y entabló una línea de diálogo con dirigentes de la provincia, entre ellos el ex diputado Aníbal Leguizamón y el líder cartonero Alberto Cruz.
Allí orbitan, además, Hugo Quinteros (concejal de Pilar), Rodolfo Marciano, «Polo» Kollman (San Isidro), el ex intendente Rubén Glaría, Orlando Urquiza y el platense Rafael Velische, entre otros. ¿Mandará ahora el gobierno a «cazarlos» uno por uno?
Todos, con presencia en Buenos Aires, se declaran peronistas y sobre todo se manifiestan opositores de Kirchner. En paralelo, de otro sector del PJ, a Carrió le aportarán «cuadros técnicos», tarea que recae sobre un ex diplomático amigo de la ex candidata.
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