Peroniza ahora Kirchner la campaña con un súper 17
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Hay, sin embargo, expectativas y criterios distintos entre los dos mitines:
• En Santa Fe, Kirchner prevé utilizar el acto del 17 de octubre, como «cierre de campaña» nacional. En esa ciudad abrió, el 24 de agosto, la temporada proselitista. Como ocurrió entonces, varios gobernadores y candidatos de distintas provincias fueron invitados para participar del show del lunes próximo. El objetivo es reforzar a Agustín Rossi, candidato del PJ que debe enfrentar a Hermes Binner. La elección de ese destino responde, justamente, a la intención del gobierno de achicar diferencias con el postulante socialista, táctica que, además de la presencia de Kirchner y Cristina, se inició con un spot de TV que mostró a Rossi en el despacho presidencial y luego una campaña pública donde el candidato aparece junto a Carlos «Lole» Reutemann, quien también participará del acto del 17 de octubre. No es casual la elección de la fecha: Kirchner entiende que sólo reforzando la imagen del PJ se puede vencer a Binner y para ello confía que abrazarse al peronismo le servirá para que en toda la provincia se genere un arrastre desde los municipios y comunas que engorden las chances de Rossi. No parece una locura: una encuesta les reveló que si se suman los resultados que se prenuncian en los municipios, el PJ derrota al socialismo, algo que no logra cuando se mide nivel provincial. Ahí es, a 13 días de la elección, donde apuntan las expectativas del gobierno a pesar de que admiten que si Rossi, tras arrancar 20 puntos abajo, pierde por 5 puntos, habrá hecho una gran elección. Es, obviamente, una forma de ablandar la lectura de una eventual derrota.
• En Buenos Aires, en tanto, el mitin se realizará en la cancha del club San Miguel, en el conurbano oeste, y funcionará como un cierre previo -focalizado a la Primera Sección- de la campaña que, formalmente, se clausurará el jueves 20 en el Mercado Central. En este caso, los reflectores apuntarán a Cristina Fernández; aunque todos los admiten en el Frente para la Victoria (FpV), el principal candidato taquillero del gobierno es el Presidente. Por eso, en las boletas frentistas figura con letra tamaño catástrofe el apellido Kirchner mientras el Fernández de la primera dama aparece difuso. En la provincia, con el PJ controladopor Duhalde, el kirchnerismo aspira a apropiarse de votos históricos del peronismo porque, con cierto temor, advierten que es difícil pronosticar cómo se comportará ante el sello partidario.
• Convencidos
De hecho, 38% de quienes aseguran que votarán a Cristina se manifiesta seguro de que, de ese modo, está votando al PJ. No es casual, tampoco, el lugar elegido para el acto: el centro mismo de lo que alguna vez fue General Sarmiento y hoy está partido en tres municipios: Malvinas Argentinas, San Miguel y José C. Paz, dos de los cuales -Malvinas con Jesús Cariglino y San Miguel con Aldo Rico- están alineados con Duhalde. En todos los casos, es fuerte la presencia de electores peronistas. En el comando de campaña del FpV bonaerense, que integran los intendentes Alberto Balestrini (La Matanza), Julio Pereyra ( Florencio Varela) y Alberto Descalzo (Ituzaingó), y el ministro de Gobierno, Florencio Randazzo, apuestan a que emparentar a Cristina con el 17 de octubre servirá para crear una identidad siquiera coyuntural de que el peronismo está en el Frente para la Victoria y no en el PJ oficial. No es, reconocen, una aventura sencilla, pero, jugado por jugado, cualquier gestión que permita restarle votos a Chiche Duhalde resulta válida para los kirchneristas.




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