«Las Heras, Santa Cruz - A mi hermano no lo mataron los petroleros», se quejó Víctor Domingo Paisman Vera, uno de los hermanos de Alejandro, el cacique tehuelche de 38 años que residía en una reserva ubicada a unos 90 kilómetros de Las Heras. El cadáver del cacique apareció en un zanjón de esa localidad horas después de la revuelta de petroleros frente a la alcaidía, que terminó con la muerte de un oficial, ascendido post mortem a comisario, Jorge Alfredo Sayago, y de 15 oficiales heridos (5 con bala de plomo). Víctor, de 35 años, citó el informe de la autopsia que atribuyó la muerte a causas naturales y criticó con dureza la reacción del secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privados de Santa Cruz, Héctor «el Chaco» Segovia. Segovia había acusado a los petroleros disidentes de tomar venganza sobre su familia política, en un intento por amedrentar a la dirigente gremial que no respaldaba el bloqueo en las rutas y la paralización de la producción, que se inició el 23 de enero en Las Heras, en reclamo de una suba en el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y el reencuadramiento legal de 250 trabajadores de la construcción. Víctor es petrolero y vive en el barrio Presidente Perón de Las Heras, pero se negó a participar de los piquetes porque no estaba de acuerdo con la metodología. Tampoco respaldaba a Segovia, con quien guardaba un parentesco indirecto.
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Respecto del hallazgo del cuerpo de Alejandro, recordó que el cacique había estado en su casa a las ocho de la mañana del lunes 7, pero que poco después perdió su paradero y, por ello, emprendió la búsqueda. «Cuando iba entrando en una despensa, en las primeras horas de la tarde, aparecieron unos chicos que me dijeron que había una persona que parecía estar muerta y tirada en una zanja cerca del barrio 1° de Mayo, en Las Heras, y por las características que me daban, presumí que se trataba de él», relató. «Fui rápidamente en mi auto hacia el lugar que me indicaron y había un cadáver en una zanja o pozo que estaba boca abajo y por la ropa, me di cuenta enseguida de que era mi hermano. Lo tiré para ver si reaccionaba pero estaba frío... parecía que había muerto hacía dos horas, pero no tenía signos de que hubiera sido golpeado brutalmente como se dijo por allí». Recuerda que los chicos hallaron el cuerpo alrededor de las 13.30 y que la Policía llegó en veinticinco minutos, hacia las 14.
El cuerpo de Alejandro fue trasladado horas más tarde a la morgue del Hospital Zonal de Caleta Olivia, donde se le practicó la autopsia, y el informe forense determinó que había muerto por un fulminante ataque hepático y un paro cardiorrespiratorio, es decir, por una causa natural y no porque lo hayan matado trabajadores petroleros», reafirmó Víctor. «Sin embargo, Segovia anduvo diciendo por allí que mi hermano había estado en el piquete de los petroleros llevando la bandera de la Nación Mapuche y que lo habían matado, castrado y tirado maniatado dentro de un pozo», alegó. «Todo eso es mentira, Alejandro nunca se involucró con la cuestión de la huelga petrolera y lo que dijo Segovia es una falta de respeto. Si él tenía problemas con los trabajadores afiliados, tendría que haber venido a poner la cara y no esperar que pasara lo que pasó. Mi hermano no le hacía daño a nadie, era tranquilo y tenía su trabajo pero Segovia se aprovechó de su muerte en beneficio propio, diciendo por allí que lo mataron.
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