El peronismo inició ayer una embestida para lograr la dimisión del gobernador del Frente Cívico, Oscar Castillo. Por medio del diputado Fidel Sáenz, el PJ solicitó la renuncia inmediata del mandatario imputándole «total inoperancia para garantizar la paz y el orden interior», además de impedir la garantía de «libre manifestación de la voluntad popular en las urnas». En paralelo, el vicepresidente del PJ, Jorge Moreno, denunció «maniobras de intimidación contra militantes y dirigentes peronistas por parte de efectivos policiales que responden al secretario de Seguridad, general Rafael Cazaux».
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