Extraña coincidencia. En un país donde la Justicia se caracteriza por su lentitud, quedó ayer libre el líder del grupo Quebracho, Fernando Esteche, tras completar el depósito de los 15.000 pesos de fianza que fijó el Tribunal Oral Federal Tres (TOF 3) para conceder la excarcelación. La liberación del jefe de los piqueteros encapuchados llega 24 horas antes de la marcha docente convocada para recordar la muerte en Neuquén del maestro Carlos Fuentealba durante la gestión de Jorge Sobisch.
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Esteche llevaba 43 días de huelga de hambre en protesta por la prisión preventiva que se le dictó al ser procesado por los destrozos registrados en abril último en Capital Federal, en un local partidario de Sobisch.
Los daños contra el inmueble ubicado en una zona próxima al Obelisco se produjeron durante una marcha de repudio al fallecimiento de Fuentealba. Y hoy habrá un paro nacional docente convocado por el kirchnerista Hugo Yasky, de CTERA.
Defensa
Ayer Sobisch salió a defenderse de lo que considera una maniobra política del oficialismo y afirmó: «Soy el presidente del orden, y las operaciones que hacen en contra de mi carrera manipulando estratégicamente a gremios y financiando movilizaciones me dan más fuerzas para seguir adelante».
Reconocido enemigo de los piquetes, el candidato presidencial del Movimiento Provincias Unidas aseguró: «Lo que piden los argentinos es orden y yo les voy a garantizar el orden».
Sobisch volvió a acusar al gobierno nacional de « financiar la persecución de quienes pensamos distinto y lo decimos en voz alta». Y sostuvo: «Lo que hicieron fue mandar a perseguirme sospechosamente por un grupo, Quebracho, y permanentemente me están amenazando. Existe una campaña salvaje de cartelería con consignas ofensivas en mi contra, que alguien debe estar financiando en todo Buenos Aires».
Fue más al fondo de este tema y dijo: «No tengo dudas de que el gobierno nacional está detrás de esto y es apoyado por un gobierno extranjero, porque aquí hay un hecho sabido por todos los argentinos, algunos lo piensan y algunos lo dijimos: esa plata que llegó de Venezuela, esos 800 mil dólares, o vinieron para una coima o vinieron para financiar operaciones para la persecución de alguien».
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