Piquetes y deudas postergan sesión para endurecer penas
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Lo curioso es que a Polimeli la acompañaron en su cruzada a favor de Argibay legisladores de la izquierda, algunos kirchneristas y también desde el bloque que tiene como referentes a Patricia Bullrich y Ricardo López Murphy. En realidad, se sumaron más legisladoras que ven esencialmente en lo que llaman « lucha de género» toda una reivindicación. Esa movida generó incluso un gran malestar en el bloque opositor que hasta ahora se mantiene cohesionado, a pesar de surgir de cuatro boletas electorales diferentes.
También en el oficialismo, menos unido que sus rivales, se pulveriza cada día más la obediencia debida a Ibarra, ya que los parte tanto la idea de endurecer las penas para los contraventores porteños como la iniciativa solitaria de querer someter a los vecinos de la Capital Federal a una consulta popular acerca de un tema de carácter nacional.
Si se aprobara ese proyecto sería la primera vez que la Legislatura porteña desde su debut como tal en 1997 sanciona un plebiscito. La consulta popular es un mecanismo dentro de las leyes de la Ciudad por el cual los vecinos votan por sí o por no ante preguntas muy concretas, como en este caso sería si está o no de acuerdo con una quita a los acreedores externos.
En ese clima entre las bancas, con el agregado del piquete más grande quizá que padeciera esa Legislatura, acostumbrada a resonantes pero menores batucadas por todo tipo de tema y con frecuencia, los diputados se proponen debatir además cuándo será la oportunidad para sancionar un Código Procesal Penal que les permita a los jueces del distrito aplicar la ley a quienes por ejemplo porten armas.



