3 de marzo 2005 - 00:00

PJ bonaerense: ya hay una "lista corta"

El peronismo bonaerense se ha transformado en un gran prode. No por su tendencia inveterada por los juegos de azar, a los que los dirigentes del conurbano resultan tan afectos.

Las apuestas están referidas a la política en sentido estricto. En el supuesto de que se ha sellado un pacto entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, todos los punteros garabatean servilletas en los bares (una costumbre que Carlos Corach pagó tan caro) con las eventuales listas de diputados. Saben que el cartel mayor, la fórmula para las senadurías, se discute en otro nivel, al que ellos no tienen acceso.

Esa nómina tentativa que se elabora en el PJ de la provincia tiene ya algunos nombres « cantados». Duhalde insiste en que tiene bastante libertad para hacerla, ya que «esta vez no tengo que pagarle a nadie que tenga peso territorial propio». Enseguida se corrige y piensa en un solo nombre: el de Jorge Villaverde, su hombre en Almirante Brown y actual presidente de la Comisión de Defensa en Diputados. Villaverde, casi seguramente, encabezará la lista. O su nombre figurará entre los primeros puestos. Otro nombre seguro es el de Mabel Müller. Si hasta hay quienes suponen que si Chiche Duhalde no figura entre los candidatos a senador, podría ir a ese binomio. Exageraciones de ultras.

• Generosidad

El acuerdo con Kirchner exhibe a un Duhalde muy generoso. Por más que algunos de los representantes de la Casa Rosada sean, en verdad, devotos de Lomas de Zamora. Es el caso de Juan Carlos Pezoa, un sobreviviente del cavallismo que reporta al ex presidente pero sirve ahora a las órdenes de Alberto Fernández como experto en coparticipación y cuestiones fiscales federales. Para Duhalde es un candidato ideal, ya que casi se asimila a un «doble agente». Lo mismo que Sergio Massa, de la ANSeS, uno de los pocos funcionarios nacionales que firmó la solicitada de apoyo al caudillo de Lomas de Zamora (comportamiento que fue debidamente justificado por el ministro Carlos Tomada cuando Massa se lo explicó).

Kirchner ubicará también a hombres absolutamente identificados con su jefatura. Carlos Kunkel es el número uno. ¿Que tuvo muchas agresiones hacia el duhaldismo y sus adláteres, sobre todo Chiche, la esposa? Ahora en la quinta Las Casuarinas recuerdan otros antecedentes. Dicen que «en realidad, siempre fue nuestro, desde que era secretario de Gobierno de Florencio Varela, con Julio Pereyra». Otro hombre de Kirchner que ganará fueros es Dante Dovena, un bonaerense aclimatado a Santa Cruz. En rigor, vuelve a la Cámara en la que presidió la Comisión de Obras Públicas en tiempos en que se tramitaban las leyes elaboradas por Roberto Dromi, cuando José Luis Manzano era jefe de bancada. Como de Kunkel, de él se recuerdan ahora otras líneas del currículum, menos «noventistas»: filomontonero de los '70, ahora representa al gobierno en el directorio de Papel Prensa, desde donde mantiene informado a Julio De Vido, a diario, sobre la interna bonaerense.

Luis Ilarregui es otro kirchnerista que en lo de Duhalde ven como propio. Ex intendente de Ayacucho, también participó de la intervención de Santiago del Estero, de la que salió expulsado por un conflicto con Pablo Lanusse. Ahora, después del resultado de las elecciones en esa provincia, esa pelea luce como una condecoración.

Además de Müller, Duhalde tiene otra lista de mujeres a las que premiar. Comienza por las más cercanas: Marcela Bianchi. Es vecina, de Lomas, claro. Silvia Martínez le sigue en la nómina para completar el cupo femenino.

En la mitología que se teje alrededor de estas negociaciones y ensayos aparecen algunas incógnitas. ¿Felipe Solá se sentará a la mesa de Kirchner y Duhalde? ¿O será representado por el Presidente en la negociación? En cualquier caso, todos le conceden el derecho a incorporar a hombres de su cercanía.

• Balestrini

El primero, si verdaderamente-decide dejar la intendencia de La Matanza, es Alberto Balestrini. Es el dirigente de la provincia más cercano a Kirchner y hasta podría ser candidato a senador en un eventual lanzamiento de Chiche para ese rubro. Más puramente «felipista», también podría convertirse en diputado Florencio Randazzo, el jefe de Gabinete provincial. Es cierto que los duhaldistas se acuerdan de sus diatribas y menosprecios contra el caudillo de Lomas. Pero también reconocen: «Es el más vivo de los que tiene Felipe alrededor. Y, en el fondo, es nuestro. ¿O no formaba la mesa chica-chica de ( Osvaldo) Mércuri en la Legislatura?». Para cualquier entendedor, son palabras mayores.

¿Francisco de Narváez? ¿Miguel Angel Toma? Rarezas, experimentos verbales, nadie cree abiertamente que terminarán instalados en el Congreso. Por ahora. En cambio, para Luis D'Elía, el piqueblando, no vale siquiera el «por ahora». Sobre él pesa el más rígido veto de Duhalde, desde que lo acusó por el asesinato de un militante del piquete de La Boca, cuando se tomó la comisaría. ¿Kirchner tiene también su lista negra? Si existe, es muy corta. La ocupa solamente Daniel Basile.

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