En ausencia, Néstor Kirchner despejó ayer uno de los estorbos que se interponían en su tránsito, manso y relajado, a la jefatura del PJ: mandó a postergar las internas del peronismo santafesino, para evitar que esa riña altere el mapa nacional partidario. El expediente Santa Fe, donde además de perdidoso, el peronismo se fragmenta en tres porciones, que responden a Carlos Reutemann, Jorge Obeid y Agustín Rossi, se clausuró parcialmente con el congreso del PJ santafesino que pateó las primarias para mitad de año.
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Para entonces, si el plan no sufre ningún traspié sorpresivo, Kirchner ya será jefe único e indiscutido del PJ nacional. Y, desde ese cetro, funcionará como un demiurgo partidario habilitado para repartir bendiciones y castigos entre los santafesinos.
Un indicio lo dará este miércoles cuando reciba a Carlos Reutemann en sus oficinas de Puerto Madero. El senador estuvo casi ausente en las discusiones sobre la normalización del PJ. Ahora, invitado por Kirchner, aparecerá en el centro de la escena.
«Lole» es, según la traducción de los operadores kirchneristas, uno de los pocos -sino el único-dirigentes «de los 90» que preserva su prestigio. Tiene un caudal electoral propio y, en el toma todo K, el patagónico lo quiere sentado en su mesa.
Es probable, por eso, que Kirchner lo tiente con un lugar en el Consejo del PJ y, mirando al mediano plazo, lo anime a volver a la competencia electoral en 2009, como previa para entrenarlo para una eventual competencia con Hermes Binner en 2011.
Se verá: en 2007, Reutemann desistió de volver a competir por la gobernación. Dicen que lo espantaba la posibilidad de enfrentar una elección donde, sospechaba, lo perseguirían con el caso de las inundaciones y las muertes callejeras de diciembre de 2001.
Pero mientras ordena, con control remoto, Santa Fe, Kirchner escucha los espadeos en el PJ de Buenos Aires que esta semana, el viernes en Caseros para ser precisos, dará un paso clave hacia la normalización partidaria: renovará 246 congresales nacionales.
Mañana, en las oficinas de Avenida de Mayo, la mesa del Congreso provincial se reunirá para definir la logística y la operatoria del encuentro del 22. Estarán Osvaldo Mércuri, José María Díaz Bancalari y Graciela Giannettasio, entre otras autoridades.
Hay dos asuntos en tránsito:
El diseño de la boleta de congresales, en lo referido a los primeros lugares y, puntualmente, a quién será el que encabece la lista. Parece descartada la opción Cristina -el propio Kirchner dijo, en varias rondas, que no irá a ese lugar-a pesar de que todavía sectores del peronismo empujan esa alternativa. Sin la Presidente, el lugar parece destinado a Daniel Scioli, quien de todos modos, dice en su postura de que «aceptará» el lugar que le conceda Kirchner. Ya se contó en estas páginas: la historia lo favorece porque, desde hace años, la lista de congresales la encabeza el gobernador. Ocurrió, por caso, con Felipe Solá, quien a su vez, espera silencioso, que el patagónico lo premie con un lugar en el Consejo nacional. El tercer jugador para lo más alto del podio es Alberto Balestrini, aunque le jugaría en contra que, se afirma, será el próximo jefe del PJ cuando, a fin de año, venza el mandato de Díaz Bancalari.
Balestrini aparece, además, en el otro asunto tórrido del PJ: el reparto de los 246 congresales que le corresponden a la provincia y que se reparten, como primera instancia, entre las secciones y luego entre los municipios. Se avanzó en todas las conversaciones y las secciones diseñan tiras que serán elevadas a Kirchner para que dé el visto bueno. El patagónico, a su vez, pidió para sí 20 lugares libres para repartir entre los suyos. Pero hay ruido en la Tercera: Balestrini quiere casi duplicar la cantidad de congresales que le corresponden a La Matanza.
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