PJ: Cristina, a la trinchera con Kirchner y versus campo
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Cristina y Néstor Kirchner compartirán el jueves un acto del PJ donde el ex presidente asumirá la jefatura partidaria. Ella hablará en función de que se agrave o no la crisis con el campo.
Todos los aprestos, por ahora, apuntan a convertir la asunción de Kirchner como jefe partidario en una demostración de fuerza que refleje que, a pesar de los matices, no hay fisuras en el matrimonio ni deterioro en la relación de la Casa Rosada con las provincias.
Es decir: tratar de ocultar la fractura en el frente oficial y las profundas disidencias que existen en el corazón sobre cómo enfrentar la crisis agraria. Puede dar fe Alberto Fernández que viene siendo el putching ball de las quejas de Kirchner.
«No ves que te están tomando de b...» le espetó el ex presidente al jefe de Gabinete cuando vio, por TV, que el titular de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, revelaba que en privado el ministro había dejado la puerta entornada para rediscutir las retenciones móviles.
O, más visible, los devaneos de gobernadores como Scioli y el cordobés Juan Schiaretti que se sentarán a dialogar con dirigentes rurales en un intento desesperado por evitar más estallidos en sus provincias. Otra fuga, menos relevante, fue la de Chacho Alvarez.
Las del acto de Almagro -que como cacique local ordena el metalúrgico Hugo Curto- podrían ser las últimas palabras de la Presidente antes de que se agrave el enfrentamiento y las entidades rurales, empujadas por los autoconvocados, enrudezcan la protesta.
El jueves, Cristina de Kirchner dejará el país rumbo a Lima, Perú, donde permanecerá al menos hasta el sábado a la tarde para participar de la V Cumbre de países de América latina, el Caribe y la Unión Europea. Una vez más, en horas ásperas, la mandataria estará fuera de radar.
Con la Presidente entretenida en los entreveros de la agenda continental e internacional, el «doble comando» kirchnerista se despejará siquiera temporalmente: operará únicamente desde Olivos, alimentado con el combustible de los telefonazos de Kirchner a Alberto Fernández.
El ex presidente ha sido quien empujó las posiciones más extremas. Animó, por caso, a Hugo Moyano a que saque otra vez a los camioneros a las rutas para competir contra los piquetes rurales. El jefe de la CGT mandó a su hijo, Pablo, pero luego ordenó replegarse. Desde Olivos, Kirchner empuja a que voceros K ametrallen a Alfredo de Angeli: que es del PCR (lo desmintió ya el activista), que compite con Buzzi, que fue socio de Alfredo Yabrán y que opera para un pool de siembra, fueron algunas de las flechas envenenadas que lanza el kirchnerismo.
Entre hoy y mañana, además, el patagónico se dedicará en persona a garantizar que gobernadores e intendentes del PJ estén en el acto de Almagro. No aceptará excusas, dicen a su lado, y amenazan con tormentos inquisitoriales a los que mezquinen su presencia.




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