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10 de marzo 2008 - 00:00

PJ: Kirchner especula que no tendrá rivales (que querría)

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Democracia Interna en el PJ. Todos votan a mano alzada en Parque Norte las decisiones adoptadas en soledad por Néstor Kirchner en su búnker de Puerto Madero.
Con 803 congresales presentes sobre un total de 913, Néstor Kirchner especula que desactivó toda chance de que su entronización como jefe del PJ transite el simulacro de las urnas. Sólo los Rodríguez Saá, con algo de inercia rebelde, amagan con forzar esa instancia.

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Pero en Puerto Madero, y en las oficinas oficiales desde las que se operó la cumbre del viernes en Parque Norte, se descuenta que el patagónico será proclamado sin tener que contar votos la medianoche del 18 de abril, último plazo para anotar boletas.

Kirchner, afirman los habitués a Puerto Madero, hubiese preferido una batalla electoral: qué mejor show que enfrentar a un grupo de rebeldes y derrotarlos con comodidad. De ese modo, explican, lograría «legitimizar» su entronización como nuevo demiurgo peronista.

Pero la ceremonia, breve y protocolar, que puso en marcha el cronograma de las internas para elegir autoridades del PJ nacional el 18 de mayo aportó, según la mirada kirchnerista, lo más próximo a una certeza sobre la no concreción de esa primaria partidaria.

Exponen un argumento numérico desdoblado:

  • Primero un factor político: el paquete de «100 ausentes» de Parque Norte se compone con algunos díscolos, como los 12 de San Luis y algunos silvestres de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y el noroeste, más congresales de mandato vencido -como los de Misiones-que el oficialismo llama con un tecnicismo como ausencias estructurales. La captura de Kirchner, que abrochó Buenos Aires -99,9% de efectiva con sus 246 congresales: faltó Jorge Sarghini, disconforme con el avance del acuerdo entre Kirchner y Roberto Lavagna-y atrajo a sectores potencialmente disidentes como Juan Carlos Romero o Rubén Marín, «limita el extremo», explican los kirchneristas,el margen para conformar un espacio opositor que pueda competir en todo el país. «¿Van a armar algo para perder 99 a 1?» se preguntaba, ayer, un dirigente del PJ bonaerense que intervino en el montaje de Parque Norte sedado, una tertulia de boy scouts, comparada con la parrafada que cuatro años atrás, en ese mismo lugar, se cruzaron Cristina de Kirchner y Chiche Duhalde, ambas ausentes.

  • Otro elemento logístico y económico. ¿Cuánto vale competir en una interna? ¿Quién está dispuesto a financiar una aventura que puede sepultarlo? Este dato se combina con el anterior y supone la inexistencia de una aparato que permita pelear con chances. Con un padrón -dibujado o no-de 3,4 millones serían necesarias unas 15 mil mesas repartidas por todo el país, con el ejército de fiscales y el despliegue de aparato que eso requiere. La dimensión de una interna de esas características espanta a cualquier opositor, dicen en el kirchnerismo.

  • Mesas

    A pesar de la presunción de que sobre la hora los Rodríguez Saá levantarán el pie y no pelearáncontra el oficialismo -más allá de los augurios belicosos de Héctor Maya (ver aparte)- por formalidad pondrán en marcha el trámite para realizar las internas.

    Esta semana, por caso, se constituirá la Junta Electoral que fue designada por unanimidad el viernes: el chaqueño Rafael González y la tucumana Beatriz Rojkés, esposa de José

    Alperovich, y los «comisarios» K, Juan Carlos Mazzón y José María Díaz Bancalari.

    La conformación de esa mesa será, claro, objeto de impugnación por parte de los rebeldes o, al final, argumento para desistir de la competencia. Allí no hay lugar para ninguna disidencia, en parte -dirán los K- porque no hubo disidencias en el congreso de Parque Norte.

    Con Kirchner siguiendo las instancias desde Puerto Madero, y un puñado de ministros en el encuentro, el trámite fue sencillo y aburrido: se habían tomado todas las precauciones para que nada se salga de libreto. Y así fue: en 45 minutos por reloj, todo estuvo cocinado.

    Ahora empieza la discusión sobre cómo se conformará el nuevo consejo: Kirchner mandó crear cinco vicepresidentes y unas 20 secretarías en las que amontonará a los referentes de todo el país. Tuvo, incluso, que achicar sus pretensiones de conformar una mesa de no más de 50 miembros. Al final serán 75.
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