El menemismo oficializó ayer la ruptura del bloque PJ de Diputados. Con 31 integrantes, la rama parlamentaria del peronismo de Anillaco presentó en conferencia de prensa la nueva bancada, bautizada Azul y Blanco, en homenaje a la boleta que animan en la interna partidaria Carlos Menem y Juan Carlos Romero.
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El grupo está conformado por los riojanos Adrián Menem, Alejandra Oviedo, Griselda Herrera y Ricardo Quintela; los cordobeses Marta Alarcia, Oscar González, Jorge Bucco y Arnaldo Lamisovsky; la salteña Lelia Chaya; y el santiagueño José «Pepe» Figueroa; el bonaerense Franco Caviglia; los tucumanos Olijela del Valle Rivas,Alberto Herrera y Roque Alvarez; el chaqueño Atlanto Honcheruk; la correntina Cecilia Lugo de González Cabañas; el sanjuanino Jorge Escobar; los entrerrianos Hugo Cettour y Teresita Ferrari; la mendocina Elsa Correa; el rionegrino Carlos Larreguy; los fueguinos Miguel Baigorria y Rosa Bertone; el misionero Juan Carlos López; la porteña Inés Pérez Suárez; el catamarqueño Ramón Saadi; y los romeristas Enrique Tanoni,Juan Manuel Urtubey y Beatriz Daher.
Quintela, que integraba la mesa de conducción del PJ, fue el encargado de trasmitirle la novedad a Eduardo Camaño. El titular de la Cámara fue uno de los detonantes de la ruptura.
Después de que aceptó asumir la conducción del Congreso anti-Menem de Parque Norte, se aceleró el divorcio. «No es una decisión para ponerse contento, pero no nos quedaba otra; como te habrá pasado a vos con el Congreso: te habrás imaginado que te podía traer dolores de cabeza...», explicó con diplomacia Quintela a Camaño. «Son las reglas de juego, Gitano; tenés razón», respondió el presidente de Diputados. El martes de la semana que viene, los menemistas recibirán la bendición de los integrantes de la fórmula presidencial y definirán las autoridades de la nueva escudería. Aun cuando no tomaron contacto con funcionarios del gobierno, los animadores del flamante bloque advirtieron que no tendrán una «actitud obstruccionista», aunque dejaron aclarado que seguirán el análisis de los economistas de Menem a la hora de tratar el presupuesto 2003. •Herencia
La salida inminente de Humberto Roggero -sólo resta el placet de Italia para que se convierta en embajador en Roma-puede provocar nuevos cortocircuitos entre los seguidores de Menem y quienes siguen en el oficialismo. No existe, a la vista, ningún diputado que esté en condiciones de reemplazarlo en el papel de fiel de la balanza entre menemistas, duhaldistas y las demás tribus de entrecasa.
Cuando se comenzó a mencionar la transformación del actual jefe de bloque en diplomático, parecía un hecho que lo heredaría una suerte de cooperativa, a cargo de los vices, el pampeano Manuel Baladrón, el santafesino Jorge Obeid y el bonaerense José María Díaz Bancalari. Los dos últimos -que son funcionales al duhaldismo-no podrían esperar aval del menemismo. Tampoco Baladrón, a quien se consideraba tropa propia en el menemismo. Sin embargo, el representante de La Pampa optó por quedarse en el lote oficialista y no se animó a pasarse al contingente escindido, lo cual deterioró los lazos, por ahora, de manera irremisible.
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