José Pampuro, el hombre más cercano a Eduardo Duhalde de todos los que componen su círculo áulico, definió ayer cuál será el mecanismo a través del cual los peronistas resolverán la manera de presentarse en los comicios generales del 30 de marzo de 2003: sostuvo que el tema será materia de deliberación del Congreso del PJ que preside el propio Duhalde. Pampuro sostuvo que «el peronismo está buscando un consenso, y al haber consenso entre todos los precandidatos, podría haber un Congreso partidario en los próximos días para que por lo menos se defina la manera en que el PJ se presentaría».
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Pampuro mostró una carta más del juego de Duhalde: en Salta, el Presidente se manifestó a favor de la propuesta de Juan Carlos Romero. Es decir, que cada uno de los candidatos del peronismo concurra a las elecciones generales con su propio partido y que todos se comprometan a votar a un peronista en la segunda vuelta. Todos tendrían derecho a utilizar los símbolos partidarios. Un esquema de esta naturaleza sólo podría ser aprobado por una asamblea del partido para que la Justicia lo convalide, y a eso apuntó Pampuro.
Esta vía supone que otros tres caminos quedarán descartados para la estrategia oficial. Uno es el de la interna abierta del 15 de diciembre (Carlos Menem acusó ayer a Duhalde de querer evitarla para evitar su victoria, como se informa en detalle en la página 11). Es cierto que la candidatura de José Manuel de la Sota no consigue remontar vuelo, como si se tratara de aquel «barrilete remendado» que quiso ver en ella el ultraduhaldista José María Díaz Bancalari.
• Sin lemas
Otro camino vedado es el de la ley de lemas, que puso en pie de guerra a toda la oposición, incluido el debilitado radicalismo. Finalmente, se deja de lado el proyecto de Gerardo Conte Grand, que fue analizado el domingo a la noche por Duhalde y Raúl Alfonsín, durante una reunión que ambos mantuvieron en Olivos. Allí el ex presidente le hizo notar a Duhalde que el proyecto de Conte Grand «es una enormidad» (calificación que en el léxico de «Don Raúl» es siempre negativa). Alfonsín expuso allí que «no se puede establecer la aberración de que el candidato más votado puede quedar fuera del ballottage. Si los que van a la segunda vuelta son los candidatos de los partidos más votados, entonces podría ocurrir que 'Lilita' (Carrió) sacara 25% de los votos pero, como la suma de los votos a candidatos peronistas y radicales es mayor, ella queda afuera. ¿Usted está en condiciones de aguantar esa acusación del ARI? Yo no». Ese fue el planteo de Alfonsín, que a Duhalde le pareció razonable. A tal punto que en Salta, anteayer y delante de los gobernadores del NOA, dijo que «el proyecto de Conte Grand hay que descartarlo porque no camina en la UCR».
Queda entonces por determinar el grado de consenso que tendría el proyecto de Romero. Para eso se explorará la posición de los distintos gobernadores del PJ en la reunión que mantendrán el miércoles próximo en la Capital Federal. Allí los caciques partidarios comenzarán las primeras negociaciones y, seguramente, nombrarán a una pequeña comisión para que congregue a los distintos candidatos, que son los que finalmente deberían titularizar un acuerdo.
En el fondo, los dirigentes más realistas -acaso Pampuro está entre ellos-suponen que el formato final de la pelea lo dará la medición de fuerzas previa que realicen los postulantes. El argumento supone que, cuando se perfilen con nitidez los posibles vencedores en una interna, el resto de los aspirantes declinará sus ambiciones. En otras palabras: si se produce la interna o se concurre a los comicios con candidaturas individuales, nunca habrá más de dos contendientes peronistas. El cálculo oficial era más preciso anoche (también bastante mortificante): los dos candidatos están prácticamente definidos, son Menem y Adolfo Rodríguez Saá.
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