PJ sumó cargos contra Moliné atribuyéndole defensa desleal
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• Maniobra testimonial
De cualquier manera, parece reducirse todo a una maniobra testimonial, ya que el juicio político está suficientemente adelantado en el Senado, razón por la cual el nuevo pedido de proceso, así como el dictamen a estrenar, no llegaría a la etapa de sentencia. A más tardar a mediados de noviembre, estaría resuelta la destitución de Moliné por los cargos ya votados en Diputados, a pesar de las inconsistencias que observan los legisladores. Se trata de una directiva del Ejecutivo que, por el momento, no tropieza con suficiente resistencia, gracias a la disciplina oficial.
Falú consideró ayer que las versiones de que Moliné pidió ayuda a otros magistrados de la Corte «generan un estrépito en el foro y en la comunidad judicial inaceptable, derivado de este nuevo mal desempeño en sus funciones». «Con este proceder -agregó-, nuevamente daña la credibilidad en la Justicia». El diputado del PJ-Tucumán reclamó que se cite en calidad de testigos a los periodistas que informaron de la reunión en el máximo tribunal y a los siete ministros restantes, Augusto César Belluscio, Antonio Boggiano, Carlos Fayt, Guillermo López, Enrique Santiago Petracchi, Adolfo Roberto Vázquez y Juan Carlos Maqueda. A los magistrados se les permitirá comparecer por escrito.
Según Falú, el juez «incurrió en grave disconducta en solicitar el prejuzgamiento a los otros jueces de la Corte para que adelantaran opinión sobre la situación personal». Moliné O'Connor -insistió- «habría ejercido una presión inadecuada a sus pares, más allá de que hubiera logrado o no el efecto buscado sobre los demás jueces. El solo acto formal de haberles planteado tamaña propuesta constituye mal desempeño», a juicio del fiscal.
Finalmente, opinó que «tolerar este tipo de conducta comportaría una autorización para que se abran puertas para similares procederes por parte de magistrados inferiores, legisladores o funcionarios para que soporten propuestas indecentes de quienes cohabitan el mismo lugar de trabajo. Pues si se lo toleramos a un juez de la Corte, cómo podríamos reprochárselo a otros que pongan en igual situación de violencia moral a sus colegas para que disciernan sobre la situación de su compañero de tareas». «Es institucionalmente inadmisible y merecedor de juicio político por la causal de mal desempeño», concluyó Falú.




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