26 de abril 2005 - 00:00

PJ: surge opción de pacto global

Del «no acuerdo» que terminaría con Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde enredados sobre el ring, el ímpetu de la interna del PJ comenzó un lento descenso hasta desembocar en lo opuesto: la alternativa de sellar un pacto global que unifique a todo el peronismo, Felipe Solá incluido.

Parece, después de tanta sangre y tanta pólvora, una opción descabellada, pero en las últimas horas kirchneristas, duhaldistas y felipistas incluyeron en su análisis esa posibilidad que, se aclara, requeriría la intervención directa y personal del Presidente.

Según esa teoría, en la que coincidieron voceros de las tres tribus que se reparten el PJ de Buenos Aires, el futuro -y eventual- acuerdo entre Kirchner y Duhalde se derramaría hacia abajo hasta llegar a los cargos provinciales. Es decir: sin guerra arriba, tampoco habría guerra abajo.

Quizá se trate, en realidad, de un simulacro de tregua, de una impasse, un intervalo para juntar las fuerzas necesarias para, sobre el filo de la elección, lanzarse al forcejeo cuerpo a cuerpo. Así y todo, la especulación se sostiene sobre tres hechos precisos:

• El más importante lo aportó Solá, que desde Roma relativizó que, finalmente, vaya a competir por fuera del PJ. Una semana atrás, tal como publicó este diario, reunido con sus aliados, el gobernador había «informado» sobre la determinación de presentarse con un partido propio en las legislativas de octubre sin pasar por la interna partidaria. Ayer, sin embargo, bajó el tono. «El caballo todavía puede insistir y hacerse un espacio por dentro», recurrió a una analogía pecuaria para plantear la chance de quedarse en el PJ. Implica una mutación no menor: hasta ayer, el gobernador -que prometió- que pondrá fecha para las internas abiertas, tal como le reclama el duhaldismoconsideraba imposible prestarse a una interna con el peronismo porque, admitió, allí tenía la derrota garantizada. ¿»Hacerse un espacio por adentro» -como dijo- puede leerse como un guiño sobre una posible negociación con Duhalde? En La Plata, todavía sorprendidos por esa definición, sólo aportaban estupor: «Quizás habló algo con Kirchner y eso lo hizo cambiar de parecer». De todos modos, aclaran: «Nosotros queremos ir a la cancha, a pelear».

• Salvo para mechar una broma -ante un grupo de periodistas, en Roma, dijo que el candidato en la provincia sería Aníbal Fernández, pero un minuto después lo cargó al ministro del Interior: «Vení, que era un chiste»-, Kirchner dispuso «silencio total» sobre la interna bonaerense. En el kirchnerismo atribuyen ese mutismo a dos motivos: 1) El Presidente -dicen- «logró lo que quería», que era instalar la sensación de que la candidatura de Cristina Fernández es innegociable, y 2) estableció, como regla, que él será el árbitro en la pelea bonaerense entre Duhalde y Solá, lo cual, indican, lo faculta también para «mediar» en busca de un acuerdo entre ambos dirigentes. Lo positivo de la ruptura: en términos de arrastre, a Kirchner le convendría que en el ámbito local haya dos boletas que tributen a la candidatura de Cristina de Kirchner. Lo negativo: enfurecidos, duhaldistas y felipistas podrían convertir la campaña en un circo romano donde no haya ganadores.
 
• El duhaldismo, a su vez, tiene urgencias mayores. Padece los viajes de su jefe, que, encima, cuando está en Buenos Aires no da indicaciones precisas:
«Hay que esperar», tiene como toda respuesta a las inquietudes de los suyos. Ayer, en busca de contención, reunieron a los referentes de la Línea Lealtad y conformaron la mesa de organización que tendrá un dirigente por sección electoral: «Juanjo» Alvarez -ausente porque está de viaje por España, invitado por el rey Juan Carlos-, Juan José Mussi, Julián Domínguez, Dámaso Larraburu, Alfredo Meckievi, Omar Bernues, Alicia Tabare y Alfredo Atanasof (otro ausente, está en Washington, para participar de un encuentro organizado por Bill Gates). Es un intento por darle organicidad al caos que se agrava por las tensiones intestinas que paralizan al duhaldismo. Hay, por caso, siete actos organizados que esperan fecha de realización porque no hay «ninguna autoridad» para definir esos pasos. Los duhaldistas, con Duhalde al frente, entienden que la pelea con Solá es irreversible, pero ahora comenzaron -al menos algunos- a plantear que lo que el gobernador pretende es «tener un lugar en la negociación». Traducido: Solá buscaría, vía acuerdo con Duhalde, quedarse con parte de los legisladores provinciales sin necesidad de ir a una confrontación plena. Pero eso, interpretó el dirigente duhaldista, sólo sería posible en la medida en que exista un pedido expreso de Kirchner. Así y todo, como los felipistas, en el PJ advierten que «si de nosotros depende, lo que queremos es ir a la elección y derrotarlo» a Solá.

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