Eduardo Duhalde aprovechó la comida con los senadores de su partido para presentar algunos lineamientos sobre la vida doméstica del peronismo, envuelta ya en un clima electoral. El objetivo: que la puja entre caciques no haga tambalear su gobierno, ya de por sí transitorio, y que no se produzcan fracturas en el oficialismo por el alejamiento de candidatos disidentes. Duhalde sugirió la creación de una comisión para fijar las reglas del proceso interno, insistió con que él no será parte del juego, enumeró cuáles son los candidatos y trazó una línea para separar a los leales de quienes quitaron el cuerpo en los esfuerzos que demanda el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. A nada de esto fue ajena la presencia de Juan Carlos Romero, el ascendente gobernador de Salta, quien desde hace tiempo viene aconsejando darle alguna forma de orden a la vida partidaria para evitar un proceso de dispersión. Romero dialogó a solas con Duhalde antes del asado, en el que fue presentado formalmente como uno de los candidatos del PJ para presidir el país. No fueron las únicas definiciones que se escucharon la noche del miércoles en Olivos.
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José Luis Gioja, el presidente del bloque de senadores, hizo un balance sobre la ecuación política de la Cámara, tal como quedó planteada después del tratamiento de las leyes más complicadas. Le dijo a Duhalde que «no es cierto que el radicalismo especuló con el número para figurar en la oposición a leyes cuya aprobación estaría, de todos modos, asegurada. (Carlos) Maestro jugó con los 8 peronistas disidentes a terminar con el gobierno y demostró que los radicales no son confiables». Luis Barrionuevo lo siguió en el planteo, aunque con una agresividad mayor: «La tarea que tenemos por delante es unificar el bloque del PJ, donde deberíamos estar todos. El que quiera quedar afuera que lo diga porque no se puede tolerar que se violen las reglas de juego como sucedió en la votación de la ley de 'subversión económica'».
Duhalde se afirmó en esta última idea para fijar límites: «En estos meses quedó demostrado quiénes han sido leales con el gobierno y quiénes no, y eso obliga también al gobierno a una política determinada». No quiso decir más, pero esa línea imaginaria se está llevando al plano de la realidad. José Pampuro es el encargado de ese trámite: ya decapitó al subsecretario de pesca, que respondía al chubutense Marcelo Guinle, y ahora afila la guadaña para acercarla a los seguidores de Jorge Busti, tanto en el área de infraestructura como en la empresa que administra Salto Grande.
•Guiño
Duhalde bendijo también ayer que las principales comisiones del Senado estén en manos de oficialistas, un guiño para Eduardo Menem, quien podría hacerse cargo de la de Asuntos Constitucionales, hoy en manos de Cristina Fernández de Kirchner. La presencia del senador Menem fue un dato que no pasó inadvertido para nadie, alentador para quienes esperan que Duhalde concurra a la inauguración de una aceitera de los Roemmers en La Rioja, donde compartiría palco con Carlos Menem. Ambos tomarían después un café, a solas. ¿La fecha? 24 de junio.
Los senadores y el Presidente ratificaron, con distintos tonos, el cronograma que ubica la finalización de la gestión actual en diciembre de 2003. Cuando habló el gobernador Romero, ratificó también que el ritmo de la política debería respetar esa fecha. Sin embargo, la preocupación principal de los peronistas fue esa noche la eventualidad de una secesión. Es decir, el riesgo de que Néstor Kirchner o Adolfo Rodríguez Saá encuentren una excusa para salir del peronismo y competir por la presidencia con su propia corriente política, lo que restaría potencia a la fórmula oficial del partido.
Inspirados por este temor, Duhalde, Romero y los senadores coincidieron en la necesidad de establecer un marco de contención para todos. «Hay seis candidatos, Reutemann, De la Sota, Menem, Rodríguez Saá, Kirchner y Juan Carlos (Romero), que está aquí. Debería pensarse en una comisión de acción política o algo parecido para que se puedan fijar las reglas de la interna», aconsejó Duhalde, quien volvió a jurar que no quiere competir. El criterio es que Menem no sea juez y parte desde la presidencia del Consejo Nacional del PJ. Esa comisión estaría formada por un grupo de notables, que no deberían ser candidatos.Ya había el miércoles algunos nombres inevitables: Rubén Marín, Antonio Cafiero y gobernadores que no pretendan competir en la interna presidencial. También representantes de los bloques parlamentarios y de las dos CGT.
De esa comisión Duhalde pretende que se detalle el cronograma, se establezcan padrones confiables y, sobre todo, que se seleccione a quienes integrarán la Junta Electoral: «Debe haber un representante de cada candidato, de tal manera que si alguien rompe con el partido, no es porque lo echamos sino porque quiso irse», dijo el Presidente.
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