Algunos de los que ponen la firma en las mesas de las calles de Buenos Aires para que haya referendo dicen: "Lo hago para poder destituir a Ibarra (Aníbal, jefe de la Ciudad)". Otros, señalan que "firmo para que Ibarra demuestre en el referendo que no todo Cromañón es su culpa". Tan confuso es el tema, que se firma por un motivo y por el opuesto. Pero igual hay apatía ciudadana. Hay pocas firmas y, como a este ritmo caería sobre la misma elección de legisladores nacionales, el 23 de octubre próximo, el referendo puede terminar no conviniéndole a nadie y puede suceder que no se haga. Ganaría Ibarra porque sólo con convocarlo recuperó la iniciativa política y parte del poder que se le había disipado tras la tragedia. Se la recordarán siempre en el futuro, pero por ahora flotaría bien. Ayer, activistas de izquierda agravaron la situación al agredir a quienes estaban en las mesas de calle recolectando firmas.
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