1 de agosto 2005 - 00:00

Poco serio

La ley de internas abiertas obligatorias, con la que se pretendía oxigenar la vida de los partidos políticos, terminó sirviendo a un objetivo inesperado: alimentar con recursos estatales la malsana propensión al internismo de los radicales. Ayer debieron permanecer abiertas aproximadamente 3.400 escuelas bonaerenses, con movilización de personal del Estado para realizar la operación, para que voten 50.000 radicales. Alrededor de 15 votos por escuela. Anoche, los militantes de la UCR trataban de disimular esta desproporción de costo-beneficio diciendo que también los peronistas libraron sus internas en 17 municipios.

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