Por fin actuó la policía y lo hizo con corrección
La Policía ayer en Plaza de Mayo por fin cumplió el reclamo de la sociedad de no permitir desmanes y resguardar las instituciones. Bajo Aníbal Fernández -mucho más hábil o con más poder que Gustavo Béliz-hizo repeler a los violentos con corrección y sin armas de fuego, con muchos efectivos de civil, con gases, con carros hidrantes, como corresponde. Los heridos, es de lamentar, fueron no menos de 10 abnegados policías y pasajeros del subte atropellados por enmascarados que huían a la desbandada. Pero se despejó la plaza y hubo 102 detenidos. ¿La novedad? Pecheras amarillas de piqueteros de Raúl Castells apaleando a los minoritarios pero violentos del grupo extremista Quebracho.
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La Policía actuó ayer correctamente ante los excesos cometidos por activistas en Plaza de Mayo, aislándolos y deteniéndolos.
Cuando parecía que los federales iban a retroceder, como pasó con el vallado de la plaza, reaccionaron lanzando gases lacrimógenos y postas de goma.
Ahí se produjo el primer desbande. Luego, los 25 hombres de Quebracho se alinearon desafiantes para ser filmados y fotografiados, frente al vallado metálico y de policías, calle por medio con la acera de la misma Casa de Gobierno. Luego de «posar», se retiraron, pero, ya más lejos, arrojaron piedras. Fue cuando la Federal, con camiones hidrantes que arrojaban agua coloreada de azul y vehículos de la Guardia de Infantería, comenzaron a avanzar, implacables, y corrieron a los vándalos, que se alejaron hacia el Cabildo. De repente, los encapuchados de Quebracho fueron sorprendidos a palo limpio por los del «pecho amarillo» de Castells. Entonces, se refugiaron en las bocas de los subterráneos. Allí fueron detenidos entre las estaciones Perú y Piedras, mientras intentaban fugarse por el túnel. Pero entraban con tal ímpetu los prófugos a las escalinatas del subte que arrollaban a los pasajeros. Se vio a una mujer a los gritos con una pierna quebrada, aparentemente.
En el quinto piso del Palacio de Hacienda, Roberto Lavagna estaba reunido en ese momento con el titular del FMI, el ex ministro de Economía español Rodrigo de Rato.
Los más sorprendidos por el cariz que tomaba la manifestación fueron siempre los de pechera amarilla de Castells, que terminaron arrinconados en las escalinatas del Banco Nación, mirando sin comprender. En su avance en ancha fila, los policías no tomaron en cuenta que actuaban pacíficamente y que habían apaleado a los encapuchados de Quebracho. Debieron retroceder en orden.
El MIJD, que sólo marchó para pedir por la libertad de Castells, sostuvo luego que no tuvo «nada que ver con los incidentes, sino que fue una provocación armada por el gobierno para justificar el accionar policial». No era cierto. Ellos los golpearon, pero ¿ suponían que eran del gobierno? No lo eran. El MIJD anunció que mañana, a partir de las 10, marchará a la Casa del Chaco, en esta Capital Federal, para reiterar su exigencia de libertad de su jefe. ¿Volverá a haber encapuchados infiltrados? Difícil, detuvieron ayer a 102 activistas. Por su parte, el dirigente del Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive (MST), Gustavo Giménez, también afirmó que la organización había «programado una movilización pacífica». En total, 102 personas fueron detenidas durante los disturbios ocurridos, y 10 policías resultaron heridos, y permanecían anoche internados en el Hospital Churruca, informaron fuentes de la fuerza en forma extraoficial.




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