1 de septiembre 2004 - 00:00

Por fin actuó la policía y lo hizo con corrección

La Policía ayer en Plaza de Mayo por fin cumplió el reclamo de la sociedad de no permitir desmanes y resguardar las instituciones. Bajo Aníbal Fernández -mucho más hábil o con más poder que Gustavo Béliz-hizo repeler a los violentos con corrección y sin armas de fuego, con muchos efectivos de civil, con gases, con carros hidrantes, como corresponde. Los heridos, es de lamentar, fueron no menos de 10 abnegados policías y pasajeros del subte atropellados por enmascarados que huían a la desbandada. Pero se despejó la plaza y hubo 102 detenidos. ¿La novedad? Pecheras amarillas de piqueteros de Raúl Castells apaleando a los minoritarios pero violentos del grupo extremista Quebracho.

La Policía actuó ayer correctamente ante los excesos cometidos por activistas en Plaza de Mayo, aislándolos y deteniéndolos.
La Policía actuó ayer correctamente ante los excesos cometidos por activistas en Plaza de Mayo, aislándolos y deteniéndolos.
La Policía Federal tuvo ayer oportunidad de ejercer lo que sordamente le reclama la sociedad al poder político: que dejen a las fuerzas del orden hacer lo que mejor saben, hacer de policías. Y bastaron pocos minutos de acción para desalojar la Plaza de Mayo de piqueteros y de activistas de izquierda, que amenazaron con desbordarlos en la manifestación montada por la libertad del líder del Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), Raúl Castells, preso por orden de la Justicia en Resistencia (Chaco).

La acción violenta de un reducido grupo de violentos de Quebracho, enmascarados, con palos y piedras en sus manos y en número no mayor a 25, terminó impidiendo que una decena de dirigentes piqueteros del MIJD de Castells fuera recibida por el gobierno, con lo cual le hicieron un favor al ministro del Interior, Aníbal Fernández, que no tuvo que recibirlos. Además, Aníbal F. se lució con un accionar correcto sin violencia y, por momentos, hábil de los policías, demostrando que sin balas ni violencia extrema se puede guardar el orden. También facilitó que se demostrara que no era cierto lo que le atribuyeran al gobierno por la provocación, exactamente igual a cuando ocurrieron los desmanes en la Legislatura porteña. Actúa siempre el mismo grupo de enmascarados, que, en gran parte, ayer fueron detenidos y quedarán liberados rápido, como siempre. Los del MIJD se movilizaron, con sus pecheras amarillas y la mujer de Castells, Nina Peloso, al frente, más o menos pacíficamente. Actitud que cambió en el momento en que los activistas de Quebracho arremetieron contra las vallas metálicas instaladas en mitad de la Plaza de Mayo y les pasaron por encima a los efectivos policiales instalados allí, apedreándolos, aunque no se hayan registrado lesionados en ese momento.

A partir de entonces, todo se precipitó, aunque no fue un gran número de activistas violentos el que se hizo presente. Aprovecharon el hueco en el vallado violado las columnas habituales de los grupos piqueteros de izquierda -Polo Obrero, MTS Teresa Rodríguez, Teresa Vive, Corriente Clasista y Combativa, Convergencia Socialista, PTS e Izquierda Unida-, en un número de alrededor de un millar de personas. Los más activos fueron los del movimiento violento de Quebracho.

Los que provocaron la reacción policial fueron precisamente los de Quebracho, ese grupúsculo de izquierda violento que reapareció hace poco tiempo, cuando quemó una bandera norteamericana en la Plaza de Armas del edificio Libertador, después de haber arrollado el vallado de protección y la guardia policial de una decena de agentes apostada en el lugar.

Encapuchados, este grupo de marginales, portando mochilas llenas de piedras y armados con gruesos garrotes y caños metálicos, dirigidos, se desplazaron primero hacia el frente de la Casa de Gobierno, para ir luego sobre el Ministerio de Economía, donde el vallado era más débil, prendiendo fuego una cubierta de automóvil. Allí se aprovisionaron de piedras en una obra pública en construcción (error del gobierno al no aislarla), y también de roturas en el pavimento. Allí, policías de civil detuvieron al primer agresivo, y esto irritó a los otros violentos. Luego, en forma sincronizada, mientras unos aparentaban irse, otros cargaron salvajemente sobre la Policía ubicada sobre Hipólito Yrigoyen y Balcarce, a pedradas, bulones, garrotes y de cuanto objeto se hubieran provisto.

• Dos bandos

Cuando parecía que los federales iban a retroceder, como pasó con el vallado de la plaza, reaccionaron lanzando gases lacrimógenos y postas de goma.

Ahí se produjo el primer desbande. Luego, los 25 hombres de Quebracho se alinearon desafiantes para ser filmados y fotografiados, frente al vallado metálico y de policías, calle por medio con la acera de la misma Casa de Gobierno. Luego de «posar», se retiraron, pero, ya más lejos, arrojaron piedras. Fue cuando la Federal, con camiones hidrantes que arrojaban agua coloreada de azul y vehículos de la Guardia de Infantería, comenzaron a avanzar, implacables, y corrieron a los vándalos, que se alejaron hacia el Cabildo. De repente, los encapuchados de Quebracho fueron sorprendidos a palo limpio por los del «pecho amarillo» de Castells. Entonces, se refugiaron en las bocas de los subterráneos. Allí fueron detenidos entre las estaciones Perú y Piedras, mientras intentaban fugarse por el túnel. Pero entraban con tal ímpetu los prófugos a las escalinatas del subte que arrollaban a los pasajeros. Se vio a una mujer a los gritos con una pierna quebrada, aparentemente.

En el quinto piso del Palacio de Hacienda,
Roberto Lavagna estaba reunido en ese momento con el titular del FMI, el ex ministro de Economía español Rodrigo de Rato.

Los más sorprendidos por el cariz que tomaba la manifestación fueron siempre
los de pechera amarilla de Castells, que terminaron arrinconados en las escalinatas del Banco Nación, mirando sin comprender. En su avance en ancha fila, los policías no tomaron en cuenta que actuaban pacíficamente y que habían apaleado a los encapuchados de Quebracho. Debieron retroceder en orden.

El MIJD, que sólo marchó para pedir por la libertad de Castells, sostuvo luego que no tuvo
«nada que ver con los incidentes, sino que fue una provocación armada por el gobierno para justificar el accionar policial». No era cierto. Ellos los golpearon, pero ¿ suponían que eran del gobierno? No lo eran. El MIJD anunció que mañana, a partir de las 10, marchará a la Casa del Chaco, en esta Capital Federal, para reiterar su exigencia de libertad de su jefe. ¿Volverá a haber encapuchados infiltrados? Difícil, detuvieron ayer a 102 activistas. Por su parte, el dirigente del Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive (MST), Gustavo Giménez, también afirmó que la organización había «programado una movilización pacífica». En total, 102 personas fueron detenidas durante los disturbios ocurridos, y 10 policías resultaron heridos, y permanecían anoche internados en el Hospital Churruca, informaron fuentes de la fuerza en forma extraoficial.

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