Aunque el dirigente camionero ya negoció su continuidad al frente de la CGT, hay voluntad de sus socios temporales en modificar la fecha para consagrar su reelección. Estiman razonable no compartir, en estos meses, una responsabilidad sobre la disparada inflacionaria que registran.
Camino a su reelección, Hugo Moyano tratará de sumar a Luis Barrionuevo y se dedicará a discutir sobre su vice en la CGT, lugar que parece destinado al metalúrgico Antonio Caló.
En dos citas bravas, distantes 72 horas entre sí, el sindicalismo definirá si la reelección del controvertido Hugo Moyano como jefe de la CGT contará con el guiño de todos los caciques y, además, apurará la discusión sobre quién será el segundo en la cúpula gremial.
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El primer punto se analizará esta tardenoche, en la sede de Viajantes, con Luis Barrionuevo como ordenador: unas 30 organizaciones que responden al gastronómico decidirán si respaldarán o no la proclamación de Moyano por otros cuatro años como líder cegetista.
El barrionuevismo fue el único sector que no participó, el jueves pasado, del almuerzo del perdón donde el moyanismo, los «gordos» y los «líberos» pactaron una paz que permitirá la reelección del camionero, previo regreso de los disidentes a la CGT.
En principio, los «Luisitos» -tal como se llama al club que capitanea Barrionuevo- tienen decidido expresar su apoyo a la «unidad gremial», pero mantendrían sus reservas respecto a que sea Moyano el que encabece, por otros cuatro años, esa reunificación.
Hasta anoche, esa era la postura que deslizaban los laderos del gastronómico. Sin embargo, el rechazo a la reelección del polémico Moyano podría flexibilizarse. «Luis no va a quedarse afuera de la CGT si todos están adentro», interpretó, anoche, un operador que lo conoce bien.
Tiene Barrionuevo un menú de reclamos: quiere un compromiso de Moyano -¿también de Carlos Tomada?- de que Camioneros no seguirá aspirandoafiliados de otros sindicatos. En rigor, muchos de «Los Luisitos» sufren una permanente presión del clan Moyano.
Algo similar, planteó Armando Cavalieri. El titular de Comercio acordó su vuelta a la CGT pero en su gremio todavía hay algunas voces disonantes. Un dato: ese sindicato fue el que más afiliados perdió en el proceso de expansión que encaró Camioneros.
Vocero
La resolución que esta noche tomen los barrionuevistas, será expresada por el propio Barrionuevo cuando el miércoles se convierta en el comensal número doce en la cumbre unionista, continuidad de la mantenida el jueves pasado en Peones de Taxis.
La cita de pasado mañana, convocada en Obras Sanitarias con José Luis Lingieri de anfitrión, tendrá otro condimento además de contar con Barrionuevo en la mesa que tuvo, en Taxistas, once invitados porque la butaca reservada para el gastronómico quedó vacía.
Del encuentro participarán los «gordos» Armando Cavalieri, José Pedraza (Unión Ferroviaria), Oscar Lescano (Luz y Fuerza), los moyanistas Omar Viviani (taxistas), Gerónimo Venegas (UATRE) y Amadeo Genta (Municipales), Antonio Caló y los líberos Gerardo Martínez (UOCRA), Andrés Rodríguez (UPCN) y José Luis Lingieri, además de Moyano y, según lo previsto, Barrionuevo.
Allí empezarán los sondeos más firmes sobre cómo se repartirán los espacios en la cúpula de la CGT y, sobre todo, se comenzará a discutir sobre quién recalará en el segundo lugar de más peso en el esquema gremial: la secretaría adjunta, que hoy ocupa Lingieri.
En pleno tironeo, surgen algunaspocas precisiones y un nombre.Pero nada, todavía, está cerrado definitivamente. Veamos:
El segundo de la CGT será, se afirma, un referente del sector industrial. Por ser el sector que más creció en el último tiempo y formar parte, según la matriz kirchnerista, del proceso de país industrial, ese lugar le tocará a un cacique de esa rama.
De inmediato, se descarta que pueda continuar Lingieri como número dos: porque juega en línea con Moyano, a pesar de tener buena sintonía con «los líberos» Martínez y Rodríguez pero también porque proviene del sector servicios, que estará cubierto por Camioneros en la secretaría general.
Por eso, surge de inmediatoun nombre más que probable: el de Antonio Caló, jefe de la UOM, que tuvo en su momento pretensiones de convertirse en sucesor de Moyano, plan que fue patrocinado, en sobremesas, por Carlos Kunkel, amigo del metalúrgico. Además, la UOM recuperó la organicidad que perdió luego de la desaparición de Lorenzo Miguel, al punto que en la actualidad no tiene delegados en el consejo directivo de la central de Azopardo. Así y todo, no sale del radar el nombre de Martínez, aunque el titular de UOCRA preferiría continuar donde está: a cargo de la Relaciones Internacionales de la CGT.
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