11 de octubre 2004 - 00:00

Por qué Chile tiene que acostumbrarse a Kirchner

El "mal ambiente" creado debido a la oposición argentina al nombramiento de Ignacio Walker como canciller de Chile "ha perjudicado las negociaciones económicocomerciales", hicieron trascender fuentes diplomáticas trasandinas ayer al diario chileno "El Mercurio". Ese diario menciona el freno de la venida de capitales chilenos interesados en la compra de la cadena de supermercados Disco y la tensión sobre los vuelos a Malvinas de LanChile. Ese medio publica, además, una nota de opinión con el título de "Ese extraño señor Kirchner", en el cual hace un retrato del presidente argentino para uso de los chilenos, pero que les puede servir a los argentinos. Aquí lo principal de esa nota:

¿Qué habría pasado si la puntarenense María Ostoic -la madre del hoy presidente trasandino-no hubiese seguido a su amado argentino hasta Río Gallegos, en la austral provincia de Santa Cruz?

Si María se queda y Néstor Kirchner padre hubiese sido el de la mudanza, el hijo habría sido puntarenense, habría tenido 20 años cuando asumió Allende, seguramente se habría visto influenciado por la fuerte presencia socialista en la zona, hubiese tenido 23 años para el golpe de Estado y hoy, tal vez, sería un destacado dirigente político.

Pero Kirchner nació en la Argentina. Y, en vez de haber sido marcado por la historia chilena, tuvo 2 años cuando murió Evita, cinco años cuando cayó el general Perón, 41 cuando se convirtió por primera vez en gobernador de Santa Cruz y 52 cuando se sentó en el sillón presidencial de la Casa Rosada.

El presidente argentino es un personaje enigmático. Escudriñar lo que pasa por su cabeza o cómo va a reaccionar resulta una tarea difícil hasta para los propios argentinos.

Pero hay algo que lo define: el mandatario es un tipo intimista. Al hombre de la Casa Rosada le agrada el contacto personal, directo y poco masivo. La reunión ideal de Kirchner es siempre a solas.

Lo ha dejado claro en su insólito estilo de comandar la nación: jamás junta a sus ministros para tratar los temas. Siempre de a uno. A solas con ellos.

Un buen ejemplo es lo que sucedió cuando
Kirchner leyó temprano la columna de Walker y entró en cólera. De inmediato llamó a Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, uno de sus hombres más cercanos, y lo instruyó para que expresara rápidamente el malestar al embajador chileno Luis Maira.

¿Y el canciller
Bielsa? Cuidando en extremo sus pasos ante un jefe al que le gusta llevar la batuta.

Los que conocen bien los recovecos de la política argentina aseguran que una cosa es el gobierno y otra muy distinta el Presidente y su entorno más inmediato.

Así, mientras
Kirchner apenas se rodea con un círculo mínimo de no más de cinco personas -los llamados «pingüinos», entre los cuales ocupa un lugar destacado su esposa, Cristina Fernández-, el resto del gobierno funciona como en piloto automático.

En la práctica, la cancillería chilena se lleva estupendamente bien con su par argentina, pero no sabe bien qué piensa o cómo actuará el presidente
Kirchner.

Inescrutable, dicen que la única manerade saber que Kirchner está enojado es cuando sus labios se afinan y las manos giran envolviéndose una a la otra.

La misma actitud que debió asumir cuando leyó la controvertida columna del canciller Walker
.

En el Ministerio de Relaciones Exteriores chileno,
Kirchner y su gobierno también resultan un misterio difícil de descifrar.

• Conclusión

Por eso es que el año pasado la ex ministra Alvear convocó especialmente a los chilenos que más saben del tema argentino con tal de aclarar quién es Kirchner, entender la lógica en que se mueve y definir cómo La Moneda debía enfrentarlo.

Como sea, la conclusión del encuentro ministerial fue unánime:
Kirchner es impredecible. También que el Presidente es en extremo sensible ante Chile y que suele molestarse con facilidad, en especial cuando el tema que lo incomoda proviene desde el otro lado de la cordillera.

«Lo que se aclaró fue que se debía tener extremo cuidado con el presidente Kirchner con tal de no generar interferencias en la relación. En buenas cuentas, pensar dos veces las cosas si es que está Kirchner de por medio»,
aclara una fuente de Cancillería.

¿Néstor Kirchner antichileno? Entenderlo así es hacer una caricatura simplona del presidente trasandino
.

Claramente la relación de
Kirchner con Chile es compleja. Hasta en lo personal.

Tiene a su madre criolla
-en la biografía del Presidente en la página oficial de la Presidencia argentina no se hace mención alguna al origen chileno de la mamá-, pero buena parte de su sustento político lo ha logrado desde el podio de la crítica a Chile.

La dureza de su posición hacia nuestro país tiene dos explicaciones: la necesidad de plantearse con un discurso nacionalista en Santa Cruz -la provincia más ligada con el tema de Campo de Hielo y Laguna del Desierto-y la severidad de una esposa congresista que siempre se manifestó contra la forma en que la Cancillería argentina manejaba los intentos de acuerdos limítrofes con Chile.

De hecho,
Cristina Fernández votó en su momento en contra del Tratado de Campo de Hielo y solía encabezar marchas contra la política de acuerdos que seguía el entonces canciller, Guido Di Tella.

«De
alguna manera, Kirchner sigue exacerbando un nacionalismo regional que le dio buenos dividendos políticos en su provincia, pero ahora lo ha convertido en un asunto de carácter nacional», explica un ex embajador chileno en Buenos Aires que prefiere mantener el anonimato.

Al Presidente poco le importa lo externo, salvo que le sirva para afirmarse internamente.

Si no tiene problema en tirarse en picada contra el todopoderoso FMI,
¿qué dificultad puede tener en armar un berrinche contra Chile cada vez que se le presenta la ocasión? Ninguna.

Ya lo hizo en el caso del espionaje en Punta Arenas, en su equívoca postura en el tema del gas y lo demuestra ahora con la columna de Walker.
 Y le ha ido bien así:
estuvo una década comandando Santa Cruz y su popularidad hoy en la Casa Rosada está por las nubes después de haber llegado apenas con un escuálido 22% de votación. ¿Para qué cambiar? Mejor que Chile sea el que se acostumbre.

Dejá tu comentario

Te puede interesar