"Porque los caga el gobierno no nos caguen la Iglesia"
El párroco de la iglesia San Ignacio, situada a una cuadra de Plaza de Mayo en la Capital Federal, se indignó ayer ante los piqueteros que acamparon a modo de protesta y utilizaron el atrio del edificio religioso -apuntalado actualmente-de baño público al aire libre para hacer sus necesidades. «Porque los caga el gobierno, no nos caguen la iglesia», se quejó el cura Francisco Delamer. Devaluados por la menor convocatoria, los piqueteros más duros amenazan con manifestaciones más violentas. Cada vez llaman menos la atención de las autoridades y alimentan la repulsa del público.
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«Que el gobierno los cague a ellos, no significa que ellos nos deban cagar a nosotros. Y no sólo literalmente, como ocurre hoy, sino también en el sentido de perjudicarnos, porque así todos sufrimos más y será más difícil salir de esta situación», se quejó el cura párroco Francisco Delamer, responsable de la Iglesia de San Ignacio, situada a dos cuadras de la Plaza de Mayo y convertida ominosamente en baño al paso, según describía el religioso. Ese histórico edificio, además, se halla apuntalado y no es permitido el paso de vehículos por la cuadra de la calle Bolívar donde se encuentra, para evitar más deterioros.
Delamer calificó de «insoportable» el olor que se percibía, ayer a la mañana en la zona, aunque admitió que algunos piqueteros estaban «limpiando».
Toda las escenas podían ser observadas desde el Palacio Municipal, Bolívar 1, donde los principales funcionarios tienen allí sus despachos con vista a la Casa de Gobierno nacional. Ni un policía. Tampoco hubo incidentes, aunque abundaron las contravenciones. A propósito, los legisladores porteños también tienen algunos despachos con vista a la plaza.
Las parrillas con choripán (lo que cuenta con una ley especial en la Ciudad, eludida en la jornada) se alternaron en distintos sitios, casi todos orientando el humo hacia el Palacio Municipal. Se ofrecían sándwiches caseros en improvisado puesto ambulante (un bolso en el piso), garrapiñada y otras golosinas.
Hubo, además, fogones sobre la misma plaza, donde los piqueteros cocinaron, mientras algunos portaron garrafas con ese propósito, en el acampe que se explayó hasta la recova de los edificios que están sobre Hipólito Yrigoyen, entre Defensa y Bolívar, la Catedral Metropolitana y frente a la sede de la Jefatura de Gobierno porteño.
Por la tarde, el Gobierno porteño dispuso un operativo especial de limpieza (tras escuchar al párroco y otros vecinos).
La empresa de limpieza llevó barrenderos, cargadores y choferes. Unas cien personas, dos camiones compactadores, dos equipos lavacalzadas, una aspiradora autopropulsada, dos barredoras mecánicas autopropulsadas, un equipo minibarredor, dos lavadoras de aceras y otras herramientas.




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