20 de enero 2003 - 00:00

Porteños tendrán código electoral propio este año

Aníbal Ibarra está ahora empeñado en reformar el sistema electoral de la Capital Federal, ya que el distrito se rige por el Código Nacional y no cuenta con una norma propia para las elecciones. Cierto consenso entre los legisladores, para la sanción de una ley de ese tipo, le permitirá al jefe de Gobierno innovar en los próximos comicios de la Ciudad, que serían en julio para renovar las autoridades y la totalidad de los legisladores. El nuevo sistema electoral porteño sería con voto para representantes por barrios o secciones y permitiría la candidatura de independientes.

Ibarra
declama por una reforma política como una de las cuestiones que propone para armar su imaginario frente electoral y por eso agitará un proyecto que ya tiene presentado en la Legislatura. A pesar de que durante el fin de semana, acrecentó sus dudas sobre la posibilidad de integrarse a la tropa que apoya a Néstor Kirchner, la movida, cree, le servirá para su propia campaña por la reelección.

Ese es parte del acuerdo con el peronismo de la Capital Federal que apoya al gobernador de Santa Cruz, pero también es una demanda de los socios radicales de Ibarra, de los diputados de Gustavo Béliz y de otros bloques, aunque no haya total coincidencia con el proyecto del ejecutivo.

•Acuerdo necesario

De ese modo, en febrero, cuando retomen su actividad las comisiones legislativas, el tema comenzará a debatirse con la idea de llegar a marzo con un borrador que pueda ser sancionado como ley y que se incline por romper con las listas sábana. Deberá contar con amplio acuerdo, ya que la aprobación de un Código Electoral necesita 40 votos, dos tercios del total de diputados.

Ibarra
impulsa una norma electoral porteña que permita la votación de parte de los legisladores porteños por zonas de la Ciudad, sin que eso signifique la división de la Capital en comunas sino en secciones electorales. También propone que puedan presentarse a la elección partidos vecinales y hasta candidatos sin partido político, es decir independientes. Otra de las novedades es que el sistema combina la votación uninominal con el tradicional.

La Ciudad se dividiría en cuatro secciones electorales, y cada una de esas zonas elegirá 15 legisladores, que totalizan los 60 del distrito Capital Federal. A su vez cada región o sección tiene un solo candidato por partido de la misma, mientras que los otros once son parte de una lista cerrada.

•Polémicas

El sistema es complejo y no tuvo en su momento aceptación en la Legislatura, porque, entre otras cosas, se consideró que no respeta la proporcionalidad de votos para ingresar como diputado. Por ejemplo, el candidato de la zona A se impone con más votos que todos los de su región, pero quizá tenga menos votos que otro de otra zona que estuviera número diez en la nómina.

Cuando Ibarra presentó el proyecto, generó más de una polémica, por eso si efectivamente esta vez se deciden los diputados porteños a sancionar un Código Electoral propio, no sería el oficialista en todas sus variantes.

Hace siete años (desde que debutó la Legislatura) que se habla de lo mismo en los distintos bloques, pero ahora, la oferta parece más atractiva, ya que habría votación de legisladores por zonas.

La reactivación de ese proyecto parte de la necesidad de
Ibarra de hacer su campaña por la reelección promoviendo una reforma política.

Sin embargo el PJ como la UCR (socio mayor de
Ibarra) no se conformarían con un sistema electoral que permita imponer diputados por barrios sino que pedirá la sanción de la demorada ley de comunas. Esa es un imposición de la Constitución local para dividir a la Capital Federal en zonas que tengan autoridades electas, pero Ibarra está en contra ahora de ese artículo de la carta magna local de cuya redacción él mismo participó.

La UCR tratará de insistir pero, si se concretaran las elecciones porteñas en julio, el tiempo sería demasiado poco para difundir y debatir esa división de la ciudad para la que hay una docena de propuestas diferentes.

La votación por región, exclusivamente para diputados, es algo más probable de ocurrir, ya que beneficia a partidos políticos que hegemonizan algunos barrios pero que sacarían pocos votos en general en el distrito.

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