7 de noviembre 2000 - 00:00

PREMIO CONSUELO DE BULLRICH A "GORDOS"

Apesar de los esfuerzos querealizó Patricia Bullrich para disimular el boicot, el sindicalismo no asistiráhoy a la asunción del viceministro de Trabajo, Anselmo Riva. La Bullrich seinteresó personalmente por convocar a todos los sectores, especialmente a losdialoguistas de la CGT que encabeza Rodolfo Daer. Ellos ya le advirtieron queno irán a la ceremonia, en la que también serán puestos en funciones MelchorCruchaga y Mariano Ciafardini (quienes secundarán a Jorge de la Rúa enJusticia) y Enrique Martínez, frepasista,   nuevosecretario de PyMEs.

Al menos en la superficie,la conducta de «los gordos» será el repudio a que Riva es un abogadolaboralista con buen tránsito en el sector empresario. Ellos preferían, como ledijeron a Fernando de la Rúa, que el técnico de la cartera fuera Lucio GarzónMaceda. Se trata del principal asesor legal de la CGT, nada menos que el hombreque elaboró la contrarreforma laboral de Erman González en el último tramo dela administración Menem. También el que, sirviendo a las presiones delgremialismo, desfiguró el alentador proyecto que había presentado AlbertoFlamarique para modernizar las relaciones laborales. No es insólito que loscapitostes sindicales quisieran que Garzón Maceda secundara a la ministra, cosacomprensible en un grupo tan voraz como el que encabeza Daer. Lo que resultadisparatado es que el gobierno, es decir, De la Rúa y Bullrich, hayan intentadoseducir a los sindicalistas designando a este laboralista como representante dela Argentina ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Anoche en laCGT todavía no se había tomado una decisión acerca de cómo corresponder a esegesto que, entre otras cosas, significó sacrificar al experto radical AdriánGoldín, cuya designación debió ser anulada en beneficio del ahijado de losgremialistas.

Consultas

La pretensión de instalar aGarzón Maceda en el lugar para el cual fue designado Riva fue expuesta endistintas ocasiones por los sindicalistas al gobierno. Primero fue ante laBullrich quien, sin embargo, consultó a un técnico de confianza para pedirleque le recomendara a un experto que no estuviera atado a ninguno de lossectores en pugna, empresario y sindical. Así surgió el nombre del nuevosecretario de Trabajo, que frustró la carrera de Garzón Maceda y también la deCarlos Tomada, promovido por la Unión Industrial.

Disconformes con esadecisión, cuando De la Rúa consultó a Armando Cavalieri, Daer, Luis Barrionuevoy Carlos West Ocampo sobre la designación, el lunes de la semana pasada, elloscontestaron: «Sabemos que tenés la decisión tomada, pero nuestro hombre era 'elTuerto' Garzón Maceda». Astutos, ellos giraron a su abogado en la cuenta deRaúl Alfonsín: Garzón fue segundo de Ideler Tonelli, aquel ministro de Trabajoque acompañó el ocaso de la anterior gestión radical.

Como no los tuvieron encuenta, en las últimas 48 horas Daer y los suyos enviaron mensajes agresivos ala Bullrich, con el argumento de que «mientras (Hugo) Moyano te hace los cortesde ruta y la huelga general, a nosotros nos rechazás los técnicos». El gesto paraquejarse será, hoy, la inasistencia a la ceremonia de asunción de Riva.

La ministra trató de atenuarla discordia y designó a Garzón para que represente al gobierno ante la OIT. Nonegoció esa concesión con los sindicatos, por lo que anoche no se conocía larespuesta. El candor de Bullrich es digno de observación: si los jerarcas de laCGT no concurrirán hoy a la liturgia del Ministerio no es porque Riva sea elsecretario. Lo que los tiene irritados es que no se resuelva en su favor lapolémica que envuelve al gobierno sobre la desregulación de las obras sociales.

Promesas

Hasta ayer sólo contaban conpromesas de parte del superintendente Rubén Cano, a través del cual piensandoblar el brazo no sólo de Pablo Gerchunoff sino, también, de José Luis Machineay Chrystian Colombo. Cano ha intentado sensibilizar a los demás funcionariospara postergar la desregulación con el argumento de que «la CGT de Daer es elúnico sector que no nos está poniendo palos en la rueda, ¿queremos tambiénenfrentarlo?». Abogado, como el ministro Héctor Lombardo, de los interesesgremiales en la mesa del gobierno, Cano recordó ayer ante los demásfuncionarios que discuten la desregulación que «el 17 nos pueden declarar lahuelga general si no tenemos una respuesta».

El 17 de noviembre Daer ylos suyos realizarán un Comité Central Confederal (ahora está de moda entre losopositores usar nomenclaturas con «C», como «corriente clasista y combativa» ypor eso los jerarcas de la calle Azopardo dicen que «le vamos a hacer sentir un'triple C' al gobierno»).

En la administración hancomenzado a tomar con aprensión esas advertencias, a tal punto que ya hayvoceros que aducen que «la desregulación podría postergarse a pedido de lasempresas privadas», lo que resulta por lo menos sospechoso en medio de tantapresión gremial.

 

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