31 de diciembre 2002 - 00:00

Premios y castigos de fin de año

Eduardo Duhalde repartió premios y castigos de final de año. Entre éstos se advirtió la omisión de los nombres de Jorge Remes Lenicov y José de Mendiguren en el cuadro de honor de sus mejores funcionarios. «Pertenecen a la etapa del derrumbe», los sepultó el Presidente cuando le preguntaron sobre ese olvido.

Premios hubo para dos, por lo menos. Luis Verdi fue designado como nuevo vocero presidencial, función que formalmente ocupaba Eduardo Amadeo desde el puesto de segundo del Jefe de Gabinete.

Como las tareas de Amadeo no pueden ser asumidas por una sola persona, el ex ministro bonaerense Julián Domínguez trabajará junto a Alfredo Atanasof como secretario de Gabinete y Relaciones Parlamentarias.

Verdi
ganó el puesto de asesor de prensa e imagen de Duhalde hace muchos años merced a su graduación como periodista en la Journalist Hojskolen de Dinamarca. También fue secretario de Cultura de la provincia de Buenos Aires bajo la gobernación Duhalde donde aplicó la experiencia ganada como columnista del periódico «Socialistisk Dagbladet», siempre de la lejana Dinamarca.

Ha trabajado junto al Presidente como redactor de sus discursos y lo acompañó como jefe de campaña en varias elecciones.

Domínguez
es un experto en obras hidráulicas muy recordado por sus realizaciones en su Chacabuco natal. Fue funcionario del área de la Juventud de Carlos Menem hasta que migró de ahí al ruckaufismo. Cuando Carlos Ruckauf fue gobernador lo designó ministro de Obras Públicas, cargo que conservó con Felipe Solá desde enero pasado.

De profundas convicciones religiosas, ese perfil lo malquistó siempre con el secretario de Ruckauf, Esteban Caselli. Aunque dejó el cargo de ministro de Obras Públicas hace algunos meses se lo identificaba con el «felipismo» hasta que lo premió ayer Duhalde con la designación, prenda de una alianza Solá-Duhalde que se reforzó en los últimos días.

Dejá tu comentario

Te puede interesar