Preocupa a políticos el síndrome Alan García
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• «Comparto la austeridad, la supresión de estructuras estatales y la necesidad de una inyección productiva. Me preocupa que la emisión de bonos nacionales no vaya acompañada del anuncio de la formación de un fondo especial para su rescate oportuno y de la explicitación del esfuerzo fiscal que ello significara. Sin eso, tendremos pan hoy y hambre mañana.»
• «En este contexto, ¿podemos creer que el país puede esperar 70 o aun más de 100 días si llega a haber segunda vuelta, para saber lo que la clase dirigente tiene para proponerle y desde allí en adelante ejecutarlo?»
• «Dejamos flotando lucubraciones sobre devaluación, pesificación, dolarización, o divagaciones múltiples sobre la extensión y alcance del cumplimiento o incumplimiento de las obligaciones del país.»
• «¿Qué se hace mientras tanto con la recaudación tributaria en picada, el gasto sin financiamiento; la reestructuración inconclusa de la deuda, un probable default sine die que no discrimina los vencimientos de obligaciones con organismos internacionales de crédito como el BID o el Banco Mun-dial que aportan fondos para planes de salud, educación u obra pública, o las medidas para recuperar el sector productivo?»
• «Me preocupa sobremanera que se haga del default una bandera 'a lo Alan García' en vez de presentarlo como una consecuencia no deseada de nuestras dificultades y de la falta de comprensión de los acreedores de que es necesario un mecanismo de quitas y esperas más profundas. Me preocupa que se haga creer a la ciudadanía que el default es un estado idílico en el que uno puede permanecer todo el tiempo sin consecuencias perdurables para el crédito y la actividad económica de un país.»
• «Me preocupa que no se de al menos una muestra de que pagamos hasta donde podemos, fijando un monto aunque sea simbólico que se transfiera o se deposite en un fideicomiso internacional.»
• «Me preocupa que se desconozca que el Congreso no participa del tratamiento de la deuda cuando lo hace todos los años en el presupuesto y para circunstancias excepcionales -como el Brady o la actual reestructuración de deuda-su intervención debe materializarse a través de un sistema de seguimiento y control bicameral con una comisión reducida, de especialistas que contribuyan a aportar ideas y no de quienes sin conocimiento o por preconceptos exclusivamente partidistas pueden deteriorar el crédito de la Nación.»




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