8 de abril 2004 - 00:00

Primer avance contra el delito: suben penas por robo con armas

El Congreso reaccionó ayer al reclamo general por penas más duras para los delincuentes. Hubo más consenso del previsto en peronistas y radicales, pero la izquierda se retiró del recinto. Entre el Senado y Diputados se votaron seis proyectos que castigan la tenencia de armas sin registrar, penalizan la venta de celulares truchos, fijan multas y sanciones al juego clandestino y restringen la libertad anticipada en delitos graves. Pero sólo se convirtió en ley el que castiga duramente el robo con armas. Las sesiones fueron seguidas atentamente por Juan Carlos Blumberg, que hasta intentó, sin éxito, participar en los debates. La tarea del Congreso recién empieza y falta sancionar más leyes. Hubo alguna improvisación a la hora de legislar al punto que se votaron proyectos similares, pero contradictorios en ambas cámaras al mismo tiempo. Cristina Kirchner, en el Senado, cargó duramente contra el gobierno de la provincia de Buenos Aires, pero no dio ningún anticipo sobre el plan de seguridad que se prepara a nivel nacional y vinculó a la Policía Bonaerense con la inseguridad.

Juan Carlos Blumberg, ayer en el recinto de Diputados, en un intento por participar del debate, lo que le fue negado por estar prohibido en el reglamento.
Juan Carlos Blumberg, ayer en el recinto de Diputados, en un intento por participar del debate, lo que le fue negado por estar prohibido en el reglamento.
La Cámara de Diputados sancionó ayer los tres proyectos sobre seguridad que tenía en agenda, incorporando incluso algunas modificaciones a los dictámenes de comisión para, por ejemplo, impedir que fuera excarcelable la tenencia de armas no registradas, fuera de guerra o de uso civil. La sesión transcurrió más que tranquila hasta que hacia el final se comenzó a limitar el tiempo de debate lo que dejó afuera de la discusión a diputados de partidos menores. Parte de la izquierda terminó así abandonando el recinto. Los proyectos sancionados, con el voto positivo del peronismo, el radicalismo y partidos provinciales, además de endurecer penas para tenedores de armas sin registro -volvió a Senado con modificaciones- y restringir las condiciones para la libertad condicional en delitos graves -que deberá tratar ahora la Cámara alta-, aumenta las sanciones para el robo con armas -el único que se convirtió en ley-. En general primó finalmente la tendencia de que en ningún caso se convalidaran sanciones que fueran excarcelables, es decir, penas mínima menores a 3 años de prisión.

Juan Carlos Blumberg
volvió a seguir en persona la sesión de la Cámara de Diputados donde se aprobaba el paquete de leyes para combatir la inseguridad. Sentado en un palco bandeja, que alternó en algunos momentos con el palco que ocupa la familia del Presidente, el padre del joven asesinado escuchó la sesión y en algunos tramos se cruzó al Senado, que también sesionaba en ese momento.

• Ayuda

Para la cobertura de la sesión, Blumberg contó con la ayuda del padre de la novia de su hijo y un grupo de amigos.

Pero no todo fue armonía en la relación entre Blumberg y algunos diputados. La izquierda tomó desde un principio como un acto intimidatorio la presencia del padre del joven asesinado. Uno de los discursos más duros en contra del agravamiento de penas fue el de José Luis Zamora. Fue en ese momento cuando Blumberg quiso contestarle desde el palco bandeja, algo absolutamente prohibido en el reglamento de ambas Cámaras. Eduardo Camaño, nervioso, no le otorgó la palabra y optó por pasarle el micrófono a José María Díaz Bancalari para que salvara el momento: «Presidente, quedará para otro momento una necesaria reforma al reglamento de esta Cámara que permita la participación popular en los debates. Pero lamentabl e -mente por ahora no está permitida.

Pero yo hago una moción para que se cierre la lista de oradores y pasemos a votar de inmediato»
.

Blumberg
no habló, pero el PJ salvó el trago amargo de tener que negarle la palabra abiertamente.

Fue entonces cuando se comenzó a votar y los socialistas e izquierdistas optaron por salir del recinto ante la negativa de Camaño a volver a abrir el debate. Alicia Castro fue la primera en juntar sus papeles y retirarse. La siguió luego el socialista Jorge Rivas, no sin antes protestar por la negativa a continuar debatiendo. En el fondo persistía el mal humor que se detectaba en todos ellos, más los transversales de Néstor Kirchner, por tener que debatir el tema seguridad con la presión de la opinión pública y estando ellos en contra de gran parte de la propuesta de Blumberg.

El episodio, uno de los más duros de la noche, fue tomado también por el radical Leopoldo Moreau que recordó: «Usaron el reglamento para cortar el debate, pero casi lo violan para hacer hablar a alguien que no pertenece a esta Cámara». Dejó así en claro que a Camaño le había costado mucho no dejar hablar a Blumberg en el recinto.

La sesión se inició ayer a las 13.45 en medio del mal humor de los peronistas que dos horas antes se habían enterado que el nuevo ministro de Seguridad bonaerense,
León Arslanian, ya había hecho declaraciones quitando importancia al aumento de penas en el combate del delito. El jefe de la bancada radical, Horacio Pernasetti, no dejó pasar la cuestión: «¿Vale la pena discutir si el ministro de la provincia de Buenos Aires dijo que no está de acuerdo con estas leyes?», dijo en tono de chicana. Camaño le contestó: «Esta Cámara no tiene en tratamiento las opiniones de Arslanian, sigamos».

Hubo también improvisación en el manejo de algunos proyectos. Por ejemplo, ambas cámsras jugaron una carrera para aprobar antes la iniciativa que restringe la libertad condicional para el caso de delitos graves. En Diputados se sanciónó el proyecto de Ruckauf y en el Senado uno similar, aunque contradictorio, de Ricardo Bussi. Será un problema técnico- legislativo a resolver.

Después de largos discursos, el ambiente volvió a recalentarse cuando el arista
Eduardo Macaluse, también en contra de sancionar leyes más duras, acusó: « No hay que buscar los delincuentes afuera, están en las bancas. Si quieren levantar las penas los delincuentes están acá adentro».

Muy distinta fue la postura de Guillermo Alchourrón, que junto los diputados de partidos provinciales apoyaron los proyectos. En el recinto pidió «que se agraven también las penas para los delitos cometidos en el agro», sabiendo que existen zonas donde existen altísimos niveles de robo.

• Perfil bajo

En toda la sesión quedó en claro que los kirchneristas eligieron un perfil bajo y poca participación. Desde la Casa de Gobierno les había llegado la instrucción de no entorpecer el debate a pesar de estar en contra de algunas ideas.

Por eso en la reunión previa del bloque, se decidió dejar todo en manos de los bonaerenses
Jorge Casanova, miembro informante, y Carlos Ruckauf. Finalmente cuando llegó el momento de la primer votación en general quedó claro que había fuertes diferencias dentro de cada bloque: fueron 133 votos afirmativos, 82 negativos y 4 abstenciones.

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