7 de enero 2004 - 00:00

Primer cuestionamiento fuerte de Estados Unidos al gobierno

Estados Unidos dio ayer las primeras muestras concretas de molestia con la Argentina desde la asunción de Néstor Kirchner. El número 2 del Departamento de Estado, Roger Noriega, fue quien se mostró más duro. Dijo que la política argentina hacia Cuba es «decepcionante» y fustigó al canciller Bielsa por no haberse reunido con disidentes durante su último viaje a la isla. Bielsa respondió calificando las críticas de «agraviantes» y hasta se quejó ante el embajador Lino Gutiérrez. El representante norteamericano ante la OEA, John Maisto, también salió a recordar al gobierno que la única forma de reducir la pobreza «es hacer que crezca el sector privado». Y advirtió que, para crecer, hay que mantener una relación «responsable» con los organismos de crédito. La molestia de la Casa Blanca se remonta a la cancelación de las maniobras militares conjuntas por el entredicho en torno a las inmunidades pedidas para las fuerzas norteamericanas. Hay que tener en cuenta la necesidad de George W. Bush de asegurarse el voto cubano de Florida, crucial para su reelección. En la última negociación con el FMI, EE.UU. dio un apoyo valioso para evitar que el país entrara también en default con los organismos internacionales. Se abre así un fuerte interrogante en momentos en que la Argentina vuelve a enfrentar presiones del Fondo para aumentar los pagos de deuda.

El canciller Rafael Bielsa calificó ayer como un agravio las declaraciones del subsecretario de Estado norteamericano para Asuntos Hemisféricos, Roger Noriega, quien dijo que su gobierno está «decepcionado» por la política argentina hacia Cuba.

«Lamento estas manifestaciones parciales, sesgadas, en relación con la política exterior argentina que me afectan y agravian», dijo el canciller a la agencia «Télam».

Según agencias de noticias internacionales, el funcionario estadounidense dijo que la política del presidente Néstor Kirchner hacia Cuba es motivo de «preocupaciones» y «decepciones»
.

«Estas preocupaciones serán abordadas bilateralmente con el presidente Néstor Kirchner, posiblemente en el contexto de la cumbre presidencial americana que se realizará el lunes y martes próximos en Monterrey», añadió según los despachos.

«Estoy particularmente decepcionado con el canciller argentino Rafael Bielsa, porque se negó a entrevistarse con disidentes cubanos durante la visita que realizó a La Habana en octubre... La Argentina es un país independiente y su presidente, que ha sido elegido por voto popular, puede adoptar la política exterior que desee. No voy a sugerirle qué hacer», señaló Noriega en declaraciones particularmente duras.

• Marco

El alto funcionario estadounidense también pidió a la Argentina que resuelva el problema de su deuda «en forma seria y responsable», aunque comprendió el deseo del país de dedicar más recursos al fortalecimiento de su economía.

De acuerdo con esos despachos, las declaraciones de Noriega se produjeron en el marco de una conferencia en la sede del Consejo de las Américas en Nueva York. Allí
criticó a Cuba por apoyar a elementos desestabilizadores de varios países democráticos en América, pero descartó que su país piense en dar una respuesta militar.

«EE.UU. no contempla ninguna respuesta militar», señaló el funcionario, y aseguró que su país y otros vecinos siguen de cerca la actuación del líder cubano,
Fidel Castro, en «sus últimas aventuras».

«Está en sus días finales y quizás se sienta un poco nostálgico de los días en que tenía un papel importante en las Américas.» Noriega respondía así a una pregunta de los periodistas acerca de la actitud de EE.UU. ante la supuesta presencia de factores externos en diversos países latinoamericanos, con el objetivo de desestabilizar a sus gobiernos. Indicó que la Casa Blanca tiene información propia, «por ejemplo, sobre la implicación cubana en apoyar a elementos que en varios países se proponen desestabilizar gobiernos democráticos».

«Es claro que las acciones de Fidel Castro han llamado la atención de líderes latinoamericanos», afirmó Noriega, que las calificó de «cada vez más provocativas» para la comunidad interamericana y ante lo que EE.UU. ha respondido con un apoyo expreso a países presuntamente afectados por esas acciones, como Bolivia.

El pasado mes de octubre, el entonces presidente boliviano,
Gonzalo Sánchez de Lozada, dimitió del cargo y se exilió en EE.UU. a raíz de revueltas sociales que dejaron al menos 76 muertos y más de 400 heridos, encabezadas por dirigentes cocaleros y sindicalistas de izquierda.

• Intenciones

Según Noriega, Castro «está pescando en aguas revueltas», y añadió que «de una forma consciente y destructiva fomenta la discordia y el descontento» y hace vulnerables a gobiernos elegidos de forma democrática.

Aunque no se refirió a ningún país en particular en el que Cuba pudiera estar promoviendo tales actividades, sus comentarios tuvieron lugar un día después de que un portavoz del Departamento de Estado expresara preocupación por informaciones de que Castro y el presidente venezolano,
Hugo Chávez, estaban trabajando conjuntamente para promocionar y financiar grupos antigubernamentales o de izquierda en la región. Según los analistas, esas inquietudes alcanzarían a países como Bolivia, Ecuador, Perú y hasta Uruguay.

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