Primera audiencia en divorcio UCR-Lavagna

Política

El radicalismo decidirá hoy la estrategia para continuar como partido después de la derrota que el domingo pasado le asignó el tercer lugar a Roberto Lavagna. El debate que convocó el jujeño Gerardo Morales será en la sede del Comité Nacional con los dirigentes, intendentes y legisladores electos, y precisamente uno de los puntos centrales consistirá en cómo seguir de ahora en más la relación con Lavagna.

La reunión comenzará a las 12: «Más de 3 millones de argentinos han apostado a una idea de país y esto representa una gran responsabilidad hacia el futuro, que tiene que ver con el control, perfil opositor y con representarlos bien», dijo ayer Morales.

  • Supervivencia

    Pero los radicales ya empezaron ayer una estrategia de supervivencia para no tener que ceder a Elisa Carrió los cargos que la Constitución asigna al primer partido de oposición, como la presidencial de la Auditoría General y la representación en el Consejo de la Magistratura.

    «Carrió no es la jefa de la oposición y su bloque no es de 35 diputados. Llegará a ese número si arma un interbloque y eso no es lo mismo para calcular al principal opositor», protestaba ayer un dirigente partidario en el Comité Nacional.

    Por lo pronto ayer fue el día para contar «porotos» en un radicalismo que se enfrenta a una nueva ruptura, después de haberse desmembrado en tres repartiendo votos hacia el kirchnerismo y la Coalición Cívica.

    Afirman que con 9 senadores y los 12 diputados que ingresaronpor ese partido -su bloque en total quedará con 28 bancas -darán batalla contra los 31 puros de Carrió y sus cinco senadores.

  • Desafío

    «La UCR tiene el desafío de ver cómo seguir administrando la crisis y de qué manera los 12 diputados que están ingresando por la UCR, a pesar de la división en 3 que tiene el partido, puedan seguir profundizando el perfil opositor», dijo ayer Morales como presagiando que habrá tironeos para sacarle al radicalismo otros pedazos.

    «Nuestro desafío es sostener el sistema de partidos y tratar de evitar que esta ingeniería que pretende el Presidente avance en este intento de destruir al radicalismo, socialismo y otros partidos de la oposición», abundó.

    El problema no es menor: los dirigentes discutirán hoy cómo mantenerse con «identidad propia» y fuera del alcance del gobierno, sobre todo cuando el vicepresidente electo, Julio Cobos, ya anunció que pretende controlar el partido del que fue echado por haber integrado la fórmula presidencial con Cristina de Kirchner.

    «Va a estar complicado lo de Cobos, primero porque está fuera del partido y además ha perdido en su provincia, ha tributado al Presidente la derrota del radicalismo», explicó ayer Morales usando la misma lógica de conteo de votos que aplica en el partido.

    Ayer a la mañana Lavagna y Morales se reunieron para discutir sobre el futuro: allí el ex ministro le comunicó que se hará responsable de los 3 millones de votos obtenidos y que seguirá en política. Pero pasadas las elecciones es poco lo que pueden compartir con él en materia de armado político y sólo quedaron, mas allá del resultado, reproches por comportamientos mutuos. Era obvio: los radicales nunca pudieron ajustarse al estilo del ex ministro y viceversa.

    El acuerdo entre la UCR y UNA fue sólo eso, una estrategia para ir juntos a las elecciones donde Lavagna puso el candidato a presidente que los radicales no tenían y éstos la estructura partidaria a nivel nacional.

    De ahí en más ni siquiera pueden compartir en el futuro estrategias dentro del Congreso. Al bloque de Lavagna en el Congreso, el Justicialismo Nacional, poco le quedará después del 10 diciembre. En la elección del domingo no consiguieron colocar ningún legislador y sólo queda con mandato hasta 2009 Jorge Sarghini. El otro diputado de ese grupo que continuará en su banca es Juan José Alvarez, pero consiguió renovar banca en la lista de Francisco de Narváez, que también continuará en el Congreso, pero ahora trabajando junto al macrismo.
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