Las Heras, Santa Cruz - A 72 horas de la tregua que pactaron los trabajadores del petróleo y de la construcción con las operadoras y con el gobierno nacional para destrabar el reclamo por la suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y el reencuadramiento gremial de 250 operarios, la producción recién alcanzó 30% de los niveles previos al conflicto.
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Según estimaciones privadas, el normal ritmo de las operaciones de extracción se alcanzará hacia finales de esta semana, sin contabilizar las tareas de saneamiento de los derrames naturales de petróleo provocados por la paralización de los yacimientos, que demandarán unos dos meses de trabajo.
En las rutas y en los caminos que vinculan los yacimientos, la circulación volvió a estar garantizada por la presencia permanente de efectivos de la Gendarmería nacional,que custodian la zona. Aunque resulte irónico, los trabajadores, que desde el sábado retomaron en forma paulatina las actividades luego de casi 19 días de paro, se quejaban ayer por las demoras en el pago de los días «caídos» (jornadas no trabajadas), aun cuando protagonizaron una huelga ilegal, que no contó con el respaldo del Sindicato del Petróleo y Gas Privados de Santa Cruz.
El acuerdo entre trabajadores afiliados disidentes y la operadora Repsol YPF se destrabó por la intermediación del cura párroco salesiano de Cañadón Seco Juan Carlos Molina (titular de la Fundación Baldocco). El acuerdo preveía el pago, por parte de la operadora, de 50% del salario bruto de los trabajadores, y el ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada, intermediaría ante las empresas contratistas locales, para que efectivicen 50% restante.
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