No fue un mal debut para el flamante ministro de Desarrollo Social, Daniel Sartor, enfrentado por primera vez cara a cara con sus colegas provinciales.
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Cosechó en la reunión de ayer del Consejo Federal de Desarrollo Social (Cofedeso) una moción que lo ayudará a pelear por recursos frente a su virtual competidora, la también flamante ministra de Seguridad Social, Patricia Bullrich. En rigor, los ministros provinciales postularon como único interlocutor válido en Nación a Sartor y como principal ámbito de discusión, al propio Cofedeso.
Los funcionarios de las provincias llegados al Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CENARD), donde se concertó el encuentro, expresaron su pesar por la incertidumbre que generó la alquimia ministerial dispuesta esta semana por Fernando de la Rúa.
Por caso, se preguntan qué es lo que va a pasar con los fondos destinados al área social ahora que Sartor, Bullrich y el nuevo ministro de Trabajo, José Gabriel Dumón, pueden ocuparse del tema.
Por lo pronto, pidieron, mediante un duro documento, que se detengan los recortes presupuestarios que este trimestre trepan a 75% de los fondos destinados a la asistencia, que en el futuro los fondos sociales sean intangibles y que se federalicen esos recursos para una mejor aplicación.
Además, en el paper señalaron como única autoridad reconocida a la hora de entablar negociaciones al Ministerio de Desarrollo Social. Sartor, embelesado con la idea de protagonizar la escena, elevó el documento a De la Rúa y ahora espera indicaciones del jefe de Gobierno. Si bien Sartor se mostró desde un primer momento a favor de aplicar el criterio de déficit cero en su ministerio -algo que precipitó la renuncia de su antecesor Juan Pablo Cafiero-, cayó bastante simpático entre los provinciales. Los funcionarios del interior prefieren lidiar con su propuesta de reordenamiento estructural del Ministerio que enfrentarse con la aguerrida ex ministra de Trabajo que supo chocar muy bien con los «gordos» de la CGT.
Fuentes de las provincias justicialistas se quejaron por el «ministerio paralelo» de Bullrich, ya que estaría dividiendo los frentes del reclamo provincial. Seguridad Social aunaría todos los programas sociales financiados por organismos internacionales, y Desarrollo Social sólo se quedaría con los planes alimentarios. Eso va a contramano de la antiquísima intención del gobierno aliancista de unificar de una vez por todas los planes sociales. Por eso pidieron en el documento que «se garantice en el ámbito del Ministerio de Desarrollo Social la continuidad de los planes con financiamiento internacional».
Fundamentalmente las provincias temen un tijeretazo en el presupuesto del año próximo, que podría ser de 60%. Sartor les aseguró a sus colegas que quiere centrarse en un plan alimentario, reestructurar el Ministerio y crear una suerte de «ingreso universal» para indigentes. Con ello acordaron los ministros provinciales, aunque temen que Sartor no sea quien finalmente digite estos cambios y la poda termine afectando definitivamente la ayuda a los indigentes.
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