Pugilista Bielsa con otro rival

Política

Si no le faltaban pleitos ayer al canciller Rafael Bielsa, con parte de los dirigentes de la comunidad judía y con «The Wall Street Journal» -por no hablar de sus reyertas con competidores electorales y, si se concreta, con la máxima potencia si George Bush desiste de venir a Mar del Plata en noviembre-, anoche agregaba otra disputa a su vida de pugilista empedernido: el canciller brasileño, Celso Amorim, llegado para una reunión del Grupo de Rio, seguramente le hará una observación por unas declaraciones que el ministro hizo en Buenos Aires y luego se amplificaron en Brasil. Bielsa, en esa ocasión, comentó las dificultades -a propósito del escándalo por sobresueldos en tiempos de Lula-de estabilidad de un gobierno cuando era afectado por un episodio de corrupción de esas características. Para los brasileños, el tema casi merece una respuesta epistolar, aunque en apariencia se remitirán a un delicado diálogo al respecto. Se estima que nada llegará a mayores, ya Itamaraty sabe que cada vez que le duele algo a Lula, en Buenos Aires hay sonrisas.

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