2 de julio 2001 - 00:00

Puja por candidatura quiebra el gabinete de Ibarra en Capital

Otra crisis en su gabinete porteño afrontará ahora Aníbal Ibarra con el alejamiento del socialista Norberto La Porta, quien renunciará al cargo de secretario de Medio Ambiente.

La dimisión no tiene fecha cierta, pero se producirá por haber aceptado el socialista ser el segundo candidato a diputado nacional por al ARI de Alfredo Bravo y Elisa Carrió, después de Héctor Polino.

Ibarra
no quiere conciliar esa campaña de un funcionario propio en una boleta que se enfrentaría a la de la Alianza en el cuarto oscuro de octubre. Aunque la estrategia será una retirada que mantenga a La Porta en buenos términos con Ibarra (dirá que se va para hacer campaña pero que está con el frepasista), al jefe de Gobierno esa partida le duele porque no puede mantener intacta la coalición en la Ciudad, y al mismo tiempo no se decide a una refundación que acapare al ARI en desmedro del sector delarruista que integra su gestión, como le piden socialistas y rebeldes radicales.

En esa línea, sin embargo, zigzaguea Ibarra, quien el viernes participó de un seminario del socialismo junto a Federico Storani para coincidir con integrar a «más sectores progresistas» a la Alianza.

Insistencia

El ex ministro del Interior a su vez se pronunció en ese sentido en una tertulia casera de su agrupación en el Comité Capital de la UCR, donde el storanismo es casi inexistente.

Ibarra
además conversó con Rodolfo Terragno en igual dirección para armar una lista de candidatos de la Alianza «con menos oficialistas en la boleta», es decir restando participación a la línea interna presidencial de la UCR porteña.

El frepasista quiere insistir en un acuerdo con Carrió para las elecciones de octubre, mientras la legisladora coquetea con la idea de presentarse de postulante a senadora por ARI, pero en su juego también habla de ir «hasta el cielo» con Raúl Alfonsín. Eso alienta a Ibarra, al ver que la posibilidad de mezclar candidatos de la Alianza y el ARI está más cerca en la provincia de Buenos Aires, aunque le costaría que esa suma, si se concreta, no tenga espejo en la Capital donde él gobierna.

La Porta
al aceptar la postulación a diputado nacional terminó con la tensión que rodeaba a su destino: por un lado, el propio Ibarra que lo tentaba a quedarse en el Gobierno porteño y ser el postulante de la Alianza, y por el otro, al ceder el primer puesto de la boleta del ARI para evitar que el Socialismo Democrático que integra dispute una interna.

Esas elecciones estaban previstas para el 5 de agosto próximo, pero el viernes pasado, día de cierre de listas, se reunieron los tres candidatos en discordia de esa interna chica: La Porta, Héctor Polino y el legislador Raúl Puy. Este diputado porteño amenazó con presentar lista si Polino y el funcionario de Medio Ambiente no acordaban el orden de las postulaciones. Incluso se había propuesto que decidiera un encuestador, para saltear esa interna en la que se pensó que de los 11.000 afiliados del PSD votaría 10%, un despropósito. Finalmente La Porta cedió el primer lugar y será Polino quien encabece la nómina del ARI a la Cámara baja y el tercero una allegada a Puy, su asesora Mabel Pyñeiro. Ibarra también se entrometió en esa disputa, aun sin resultados: quería que La Porta fuera el primer candidato, tal vez con la idea de que el socialista no haría campaña directa contra la Alianza como cree que podría arengar Polino.

Ayer
Ibarra hizo una impasse en la interna porteña y se corrió hasta Cipolletti para presenciar la elección a intendente de esa ciudad que llevaba como candidato a Julio Arriaga del Frente Grande, mientras espera que Leopoldo Moreau y Storani, ya consagrados vencedores en la interna radical de la provincia de Buenos Aires, llamen la conformación de esa anunciada alianza «de centroizquierda» que gusta al jefe porteño.

Imposibilidad

En su camino, Ibarra se topa con la imposibilidad de un enfrentamiento al gobierno nacional: no quiere que la elección de octubre signifique un corte en esas relaciones que necesita fundamentalmente para gestionar en la Capital, con intereses comunes entre la Nación y el distrito en los que lleva la decisión Fernando de la Rúa. Algo de ese cortocircuito comenzó a percibir sin embargo ya, con el tema del traspaso policial por caso. Ibarra pidió a Domingo Cavallo que el Ejecutivo nacional fuerce la derogación de la ley cafiero presentando un proyecto ante el Congreso, pero De la Rúa aún no lo hizo.

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