Pulseada
Corre una ola de terror por algunos sindicatos de la CGT. Aquellos que encabezaron la lista de la AFIP que reclama algunas precisiones sobre los últimos balances de las entidades gremiales. Desde hace unos días, la DGI pide informes más detallados que los recibidos por el Ministerio de Trabajo. Los gremios creen ver en esto un ademán agresivo del gobierno para el que vienen organizando, con cierta irritación, un congreso que se reunirá el próximo 11. Nadie quiere entender que se trate de una práctica republicana según la cual todos, también los gremios, son iguales ante la ley.
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Hugo Moyano
• Entredicho
El indicio más claro de que gobierno y gremios se dirigen, en cámara lenta, a un entredicho es que el Presidente se viene resistiendo a obedecer la presión de los sindicatos para un aumento de por lo menos $ 50 de las asignaciones familiares. En la Casa Rosada aducen que para decretar esa medida debería estar aprobado el Presupuesto Nacional: el gobierno no quiere generar más incertidumbre delante del Fondo Monetario Internacional ni ante los tenedores de títulos en default. Sin embargo, existen criterios políticos para evaluar la misma reticencia. Es decir: algunos funcionarios del Ejecutivo creen que Kirchner no quiere aumentar las asignaciones familiares porque los sindicatos lo presionaron a través de los diarios para que lo haga. «No lo conocen; las noticias buenas las da él, cuando él quiere», razonó un íntimo del santacruceño.
Hugo Moyano advierte cómo en su entorno comenzó a tomar temperatura todo el arco sindical. Este martes estará más claro, cuando a la reunión habitual del consejo directivo de la CGT lleguen los temerosos secretarios generales que recibieron el interrogatorio de la DGI. Ellos pedirán a la conducción una señal clara acerca de qué camino deben seguir: nadie quiere enemistarse con impositiva ni ser tampoco quien con una conducta individual siente jurisprudencia en un terreno delicado para cualquier gremialista.
Moyano, con pocos argumentos, quiere atenuar el malestar prometiendo una definición presidencial antes del 11, día de la asamblea de la CGT. «Dejen que Néstor tenga el Presupuesto aprobado en el Congreso y enseguida nos va a dar lo que pedimos», dice el camionero, a quien nunca se lo vio tan razonable y dialoguista. Se explica: está desafiado por Susana Rueda, la preferida de Kirchner dentro del triunvirato de la conducción obrera (sobre todo porque no es conocida) y también por sus posiciones dentro del negocio del transporte. Ricardo Jaime, el secretario del área, parece tener más poder del que suponían los dirigentes del gremio de camioneros cuando se inauguró el actual gobierno y apostaron todo a que el cordobés duraba un mes en el cargo.




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