16 de agosto 2006 - 00:00

Radicales logran por el momento que diputados salgan en mismo bloque

Julio Cobos
Julio Cobos
La ausencia de los principales referentes de la UCR kirchnerista y el pedido a Roberto Iglesias de evitar «exabruptos» que puedan dañar la unidad partidaria fueron las notas centrales de la reunión de bloque de los diputados radicales.

Iglesias, jefe del Comité de la UCR, había exhortado a los radicales que el sábado fundaron el kirchnerista Movimiento Radical Federal, a «que se vayan del partido».

Enseguida reaccionó el diputado Alfredo Cornejo -principal operador político del gobernador de Mendoza, Julio Cobos- quien le reclamó a jefe de la bancada, Fernando Chironi, una rectificación pública de Iglesias. De lo contrario, los radicales kirchneristas formarían un espacio propio y producirían así la primera fractura oficial del partido.

Para evitar el cisma, ni Cornejo, ni el catamarqueño Genaro Collantes, ni el bonaerense Roberto Costa asistieron al encuentro con sus correligionarios. A ese ausentismo dirigido a calmar los ánimos, que incluso puso en duda a media tarde de ayer la celebración de la reunión, se sumó el pedido a Iglesias de tratar de evitar «exabruptos» verbales. La secretaria general del bloque, Alicia Tate, explicó que una actitud más cauta de parte del jefe partidario sería recomendable para proteger a la bancada.

Los santiaguenos Daniel Brue y Cristian Oliva ya habían dejado de asistir a las reuniones de bloque, igual que el correntino Ricardo Colombi, el primero en abandonar ese espacio. Chironi encabeza el ala más conciliadora de los diputados UCR. Su condición de jefe de los legisladores lo lleva a intentar preservar la unidad del radicalismo en ese ámbito y a dilatar la fractura hasta la Convención del 25 y 26 de este mes en Rosario. Lo apoyan otros legisladores como Pedro Azcoiti y Pedro Morini.

  • Vientos de guerra

    Sin embargo ayer, en el comedor del quinto piso del anexo de la Cámara de Diputados soplaban vientos de guerra entre varios diputados del radicalismo. Allí estaban el cordobés Oscar Aguad y el santacruceño Juan Acuña Kunz, quien fiel a su profesión de médico cirujano, clamaba por extirpar del cuerpo radical a los diputados que avalan la concertación con Néstor Kirchner.

    Entre Cornejo, Cuevas, Colombi, Collantes, Costa, Brue, Oliva y Josefina Abdala, el radicalismo kirchnerista podría integrar un subloque aun más grande que el del Partido Socialista o el Partido Nuevo de Luis Juez. Se consagraría así formalmente la hegemonía del Frente para la Victoria en la Cámara de Diputados. Situación que se vería institucionalmente agravada por la holgura con la que el oficialismo controla el Senado.

    Otro dato interesante que potenciará el poder de voto de la UCR kirchnerista en la Cámara baja: el sábado en Vicente López debutó públicamente como afiliada a la concertación de Kirchner, la diputada rionegrina Cynthia Hernández, cercana al gobernador Miguel Saiz -otro de los impulsores del pluralismo de la Casa Rosada-.

    Ayer, en la reunión de bloque, Iglesias rechazó -como todos esperaban- retractarse públicamente frente a Cornejo y dobló la apuesta mediática. Argumentando la defensa de la identidad partidaria, prometió seguir embistiendo contra los diputados que buscaran vaciar a la UCR de contenido opositor.

    Las esquirlas del estallido radical podrían alcanzar a la candidatura de Roberto Lavagna para presidente. Tal vez por eso Leopoldo Moreau, uno de los más lavagnistas de los radicales, desafió a los dirigentes partidarios que avalan la gestión de Kirchner a que concurran a la próxima Convención Nacional de la UCR y demuestren si «son mayoría». «Invitamos a ese grupo de correligionarios a que vayan a la convención del partido y que demuestren si sus argumentos son sólidos, si sus convicciones son firmes y si son mayoría», afirmó Moreau.
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